Impactantes hallazgos arqueológicos en Mendoza: revelan cómo era la vida hace 5000 años
Los recientes hallazgos arqueológicos en Mendoza ofrecen una comprensión profunda de las antiguas comunidades que habitaron la región, destacando su organización social y adaptación al entorno.
Bajo la superficie de los paisajes mendocinos, se encuentra una historia milenaria que comienza a ser desenterrada gracias a los avances en arqueología. Desde hace décadas, el Laboratorio de Paleoecología Humana (LPEH) lleva a cabo investigaciones exhaustivas sobre la vida de los primeros habitantes de esta región, con el propósito de reconstruir sus interacciones con el entorno andino.
Este equipo multidisciplinario, compuesto por investigadores, becarios del CONICET y estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo, ha logrado identificar y documentar sitios arqueológicos en Mendoza y San Juan, proporcionando piezas clave para la comprensión del pasado prehispánico de la zona.
La arqueóloga Cecilia Frigolé ha compartido detalles sobre algunos de los hallazgos más recientes en lugares significativos como el Cordón del Plata, Barrancas (Maipú), la Laguna del Diamante, Campo Yaucha y Paso de las Carretas (San Carlos).
En el Cordón del Plata, el LPEH ha registrado más de 15 sitios arqueológicos que permiten reconstruir la vida de grupos humanos que habitaron el área hace aproximadamente 5000 años. Estas comunidades se desplazaban por vastos territorios, cazaban, recolectaban alimentos y construían viviendas semisubterráneas, manteniendo siempre una conexión estrecha con el paisaje montañoso.
Los investigadores han encontrado restos de cerámica, herramientas de piedra y estructuras habitacionales en diversas áreas como el piedemonte precordillerano, Potrerillos, El Salto, Las Vegas y Vallecitos. Estos vestigios no solo ilustran su modo de vida, sino también la organización en la conservación y manejo de recursos en un entorno desafiante.
En excavaciones recientes, el equipo, liderado por Cortegoso, Durán, Castro, Yebra y Frigolé, descubrió una cueva utilizada durante mil años como espacio de caza, donde se estudia el papel de la cerámica en la cocción de alimentos y en la preservación de carnes y plantas. Además, identificaron otro sitio que podría haber funcionado como lugar de encuentro ritual entre diferentes comunidades.
"Las zonas de montaña ofrecen abundantes recursos, pero requieren un manejo muy cuidadoso. Las heladas y las grandes amplitudes térmicas son desafíos que solo se superan con una adecuada organización", explicó Frigolé. "Las estrategias que desarrollaron aquellos pueblos para aprovechar y conservar sus recursos constituyen una lección valiosa de cara al futuro".
En la localidad de Barrancas, bajo el paisaje de huayquerías, se encuentran vestigios de lo que, hace 3000 años, fue un extenso humedal. En esta área, el equipo del LPEH-CONICET y del Museo Cornelio Moyano (MuMo) ha trabajado durante más de 15 años para desentrañar el pasado de un lugar de gran relevancia arqueológica, declarado como Reserva Arqueológica Departamental por el Honorable Concejo Deliberante de Maipú.
Las investigaciones, lideradas por Novellino, Durán, Estrella y Barberena, han permitido identificar al menos 40 entierros humanos, sitios con hornillos, casas-pozos y una de las expresiones más antiguas de alfarería de la región, compuesta por cerámica incisa y miniaturas de vasos decorados, cocidas a muy bajas temperaturas. Uno de los tesistas del equipo trabaja actualmente para determinar la procedencia de estas piezas, que se cree son de producción local.
Según los estudios, la vida en Barrancas dependía principalmente de la recolección y procesamiento de recursos vegetales como el algarrobo, lo que favorecía un estilo de vida más sedentario.
"Se han hallado puntas de proyectil incrustadas en restos de huesos humanos, que podrían evidenciar signos de violencia interpersonal o un aumento de la territorialidad, es decir, de la defensa de los recursos y el territorio", comenta Frigolé.
Estos hallazgos no solo enriquecen el conocimiento sobre las antiguas comunidades de Mendoza, sino que también ofrecen perspectivas sobre la gestión de recursos en contextos de alta complejidad ambiental, un tema de relevancia actual en la discusión sobre sostenibilidad y conservación.