Tensión en el Mercadillo: ¿se viene una nueva feria?
Tras el desalojo d elos manteros la feria ubicada en un punto clave se vio repleta de gente. Ahora hay rumores de una nueva feria y ya salieron a marcar la cancha.
La decisión municipal de desalojar a los vendedores instalados en el Parque de Mayo y la Plaza España en marzo encendió una mecha que todavía sigue ardiendo en el comercio informal de San Juan. A medida que las autoridades intentan reorganizar los espacios públicos, el reacomodo forzado de decenas de puesteros ha generado una nueva dinámica comercial en la capital provincial, donde los ecos del conflicto resuenan con fuerza. El epicentro del nuevo capítulo se sitúa en una feria que ya era popular, pero que tras los recientes movimientos se ha convertido en un punto neurálgico: el Mercadillo.
El lugar, conocido por ofrecer productos nuevos y usados, cobró protagonismo al absorber buena parte de la demanda generada tras la expulsión de los feriantes de espacios verdes emblemáticos. Lo que antes era un flujo moderado de vendedores y compradores, se transformó en una marea humana en busca de oportunidades. Con su ubicación estratégica sobre calle España, entre San Luis y Avenida Libertador, el Mercadillo se convirtió en el nuevo faro para aquellos que quedaron a la deriva comercial.
Sin embargo, el crecimiento rápido trajo consigo tensiones. La presunta administradora del Mercadillo, conocida en el ambiente como "Pao", decidió expresarse públicamente en sus estados de WhatsApp, dejando en claro su postura frente a ciertos rumores que circulaban entre feriantes. "El Mercadillo no tiene nada que ver con la supuesta feria que van a abrir" , publicó. Esta frase, lejos de ser una aclaración casual, fue interpretada como un mensaje directo a quienes estarían detrás de un nuevo intento por instalar otra feria en las inmediaciones.
El conflicto se intensificó aún más con otro mensaje publicado por Pao: "Urgente: quienes asistan a la feria vecina si es que abren, el Mercadillo se reserva el derecho de admisión y permanencia. Esto significa que quienes asistan no podrán ingresar nunca más al Mercadillo, ni a comprar ni a vender ". La advertencia no pasó desapercibida. Su tono firme y excluyente dejó claro que en este nuevo orden informal, las alianzas y lealtades tienen peso, y las decisiones tomadas pueden dejar fuera del sistema a más de un comerciante.
Las publicaciones no tardaron en llegar a a este medio por parte de los feriantes que venden en El Mercadillo y, con ellas, la certeza de que existe un fuerte rumor: en cercanías al Mercadillo podría abrirse una nueva feria, destinada, seguramente a absorber a quienes se quedaron sin un espacio tras los desalojos municipales.
Por ahora, lo único cierto es que el Mercadillo ha marcado su territorio. Lo ha hecho con palabras que circulan rápido, que se viralizan en los celulares de los comerciantes.