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Uso de aves rapaces

Cetrería, una herramienta para combatir plagas como palomas, loros y catas

En Cuyo, Guillermo David Escudero brinda este servicio de control biológico de plagas. En San Juan hay muchas bodegas que contratan esta alternativa que apunta a que loros, catas y palomas se espanten y se vayan del lugar donde se refugian

Se utilizan son el gavilán mixto o el halcón peregrino

La cetrería es una técnica milenaria y tiene sus orígenes en Asia. Consiste en la utilización de aves rapaces adiestradas para cazar animales. Desde ese entonces ha tenido cambios importantes porque en su momento los hombres antiguos utilizaban a las aves rapaces para cazar. Con el surgimiento de las armas de fuego, la cetrería quedó casi en el olvido y pasó a ser un arte exclusivo de unos pocos. Con el tiempo, los hombres buscaron opciones y en la actualidad es muy utilizada en países europeos para el control de plagas en el agro o en las ciudades. El mejor ejemplo es la aplicación que tiene para combatir plagas como las palomas, loros y catas.

Guillermo David Escudero, tiene este servicio en la  región de Cuyo y desde ahí se extendió a las provincias vecinas. Entre ellas San Juan, donde se encuentra presente en varias bodegas.

Sobre la actividad que realiza explicó que "nuestro servicio es con aves rapaces entrenadas, son aves de criadero que nosotros mismos las producimos. Con ellas prestamos servicio a distintos productores y empresas, para hacer un control biológico de plagas", en alusión directa a palomas, loros y catas.

Al profundizar sobre la actividad que realizan, explica que "el control biológico que hacemos es llegar con las rapaces al lugar, estas hacen vuelos, controlan las palomas, loros y catas, crean un desorden en el lugar".   Es que las aves del lugar ven a las rapaces haciendo intentos de caza, tratando de capturar o persiguiéndolas, se asustan y se van de la zona.

Escudero afirma que es un método disuasivo "espanta pájaros y es muy amigable con el medio ambiente. Las aves del lugar son muy vivas", sostiene.  Lo cierto es que "sobre todo catas, palomas y loros que son plagas y las aves rapaces lo que vienen a hacer es a poner un punto diciendo, bueno estoy, acá creando un desorden. Entonces las mismas aves del lugar se empiezan a desacostumbrar a esa calma, a esa tranquilidad y si no pueden consumir en la zona productiva buscan ese mismo día o los días sucesivos trasladarse y modificar el comportamiento".

El cetrero cuenta que las aves consideradas plagas se van rápidamente del lugar cuando se sienten amenazadas por las rapaces. "Pero el control biológico lleva su tiempo, nosotros a todas las empresas les trabajamos por un año como mínimo". En ese tiempo se encargan de ver los cambios que se producen en las estaciones del año y para ello tienen que "estudiar el comportamiento de las aves del lugar y por qué están ahí en cantidad". A su vez, definir que es lo que buscan cada especie, loro, catas o palomas en un lugar determinado. Es que pueden estar porque buscan alimentos, nidificación o dormideros. "Tiene mucho que ver por qué vienen y por qué lo hacen en cantidad".

De hecho, si llegan a un lugar a consumir –uvas, almendros, pistachos-, se tiene que determinar de dónde vienen, cuánto se trasladan y por qué hay tantas en el lugar. Otro de los aspectos que se tiene que preguntar quién va a prestar este servicio en un lugar determinado es ¿qué pasó con las aves rapaces naturales de la zona"."¿Por qué disminuyó notablemente su presencia y con ello las razones del aumento de catas, loros y palomas?". Esta última pregunta tiene respuesta en que las aves, en muchos casos, se intoxicaron y murieron.

En varios casos son los mismos productores e industriales, quienes, acorralados por la presencia de las plagas de aves, echan algún producto que les causa la muerte a algunos animales de las plagas. Pero, las aves rapaces cuyo instinto es detectar la debilidad de las presas, en algunos casos moribundas por la intoxicación, se las comen y también terminan muertas. Lo que lleva que, sin su presencia en el campo, crezca de manera sensible las plagas de catas, loros y palomas.  También, el que aplica un producto para controlar las plagas de aves, no considera que afecta a otras especies como abejas, que tienen a su cargo la labor esencial de la polinización. Otras de las especies que son afectadas en una acción de este tipo, son las pititorras, que consume muchos insectos y también hace el control de polillas.

Consideraciones a tener en cuenta
Es por esto que en este análisis de situación de los campos donde van a operar las rapaces se tiene que considerar muchos aspectos. "Es fundamental el trabajo de los biólogos, porque para establecer los parámetros se habla mucho de la biología", quienes tienen que establecer los impactos en un área determinada.

Escudero afirma que, para el control de este tipo de plagas, el productor debe tener en cuenta que tipo de vegetación tiene alrededor de la finca. Porque si los loros o catas se instalan en una trinchera de eucaliptus, es muy difícil bajarlos porque son árboles que tienen más de 20 metros de altura. Además, las catas para hacer sus nidos utilizan espinas y cuando pasa el tiempo estas se caen y son un riesgo para los que andan por debajo de los árboles. Por ello, lo que aconseja el especialista es que los árboles que se tienen que poner en los límites de las propiedades deben ser árboles naturales, que no tengan gran altura y que permita a las personas desarmar los nidos que puedan hacer estas aves.

Sobre las aves con las que trabajan
Guillermo Escudero afirma que "todas las aves que liberamos y están perfectamente adiestradas, vuelven a nosotros a través de una orden, que puede ser una seña, un silbido, o se las llama con un señuelo, Todas están con rastreadores de GPS o un rastreador de VHF. Por ello sabemos siempre dónde están".

Las aves son "llamadas al hombre, acuden al guante de la persona, son muy dóciles, muy manejables, no son peligrosas para nada. Vuelven al hombre por una cuestión de acostumbramiento, de que nosotros las alimentamos. Entonces se hace una relación mutua positiva".

Agrega que la relación con las rapaces "es un manejo muy personalizado con cada especie que criamos", lo que lleva a que adiestren a las que tienen mejor comportamiento y mejor carácter", explica. Esto lleva a que cuando son liberadas, por ejemplo, en una fábrica no se asusten del movimiento del lugar, "no es normal para ellas", para que no se vayan del lugar. Por esto la relación con el hombre es importante, pues el ave rapaz sabe que es su proveedor de alimentos.

Lugares donde prestan servicios en San Juan
Guillermo Escudero afirma que "hace varios años que estamos contratados y seguimos trabajando con algunas bodegas de San Juan", lo que permite inducir que los empresarios locales ven buenos resultados en este tipo de servicio. "Una vez que la persona que está en la empresa empieza a entender nuestra función nuestra y que no la sacamos a las catas, loros y palomas con métodos cruentos. Nunca trampeamos a un animal, todo es disuasivo".

La relación entre el hombre y el ave rapaz es muy cercana

Las aves especies
Guillermo David Escudero explicó que trabajan con aves rapaces autóctonas de la Argentina como el gavilán mixto o el halcón peregrino. "Cómo son aves del lugar, las catas, loros y palomas los ven como un predador verdadero, por eso le tienen tanto miedo y se van de la zona. Por la presencia de la rapaz, las aves consideradas plagas se alejan del área donde se encuentra.

Historia de la cetrería
La cetrería es una actividad milenaria que se remonta a unos 4500 años en China y Japón. Se cree que tuvo su origen entre los pueblos cazadores de las estepas mongólicas, y posteriormente llegó a Europa occidental a través de las invasiones godas. En Europa, la época dorada de la cetrería fue la Edad Media, desde el siglo VI hasta el siglo XVI, cuando se practicaba ampliamente la caza con halcones y azores. Sin embargo, con la llegada de las armas de fuego en el siglo XVII, la cetrería entró en un lento declive en Europa, aunque siguió practicándose en algunos países como Inglaterra, Holanda y Alemania. En España, la cetrería también estuvo en declive, pero la Casa Real mantuvo su Cetrero Mayor y un departamento llamado Real Volatería. Fue hasta el siglo XX, con el trabajo del doctor Félix Rodríguez de la Fuente, que la cetrería experimentó un renacer en España y Hispanoamérica.

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