Respetando estrictas medidas de bioseguridad y protocolo ayer se reanudó el servicio de pasajeros desde y hacia el Aeropuerto Domingo Faustino Sarmiento de nuestra provincia.

 

 

 

Después de siete meses de interrupción por la pandemia del coronavirus Covid-19 el Aeropuerto Domingo Faustino Sarmiento volvió a tener actividad.
Sobre las 16 horas aterrizó el vuelo de Aerolíneas Argentinas proveniente de Buenos Aires y sobre las 17 emprendió el regreso.
Con muchos cambios debido al cumplimiento de las medidas de bioseguridad y protocolo para prevenir el contagio del virus fueron ingresando los pasajeros para abordar el vuelo. Solamente a los viajeros se les permitió el ingreso por el sector sur. El resto, familiares, acompañantes o lo que fuere debieron permanecer afuera. Personal de la Policía Aerportuaria exigió el Certificado Único Habilitante para Circulación.
La negativa para que ingresen solamente los que viajan es para cumplir con las normas de distanciamiento en la sala de espera.
Por el otro extremo, el norte, está situada la salida para quienes llegan a la provincia. Para ellos la exigencia es poseer una PCR con 72 horas de vigencia, en caso de no contar con ella, se les practica un test rápido dentro del aeropuerto.
Ya en la aeronave hay más restricciones. Por ejemplo, están suspendidas las mantas, almohadas y auriculares. También el snack, las bebidas y las revistas.
En ambos lados los asistentes vivenciaron situaciones parecidas. Sensaciones encontradas en muchos casos. Todos viajan por cuestiones esenciales, médicas o de trabajo. También los que fueron sorprendidos por la pandemia en la provincia y recién hoy pueden volver a sus lugares de residencia.
Estaban los que se alegran de poder volver y los que se entristecen por dejar la provincia, sus afectos, sus familias.
Se multiplicaron los saludos, abrazos, lágrimas y llantos por la despedida o por la bienvenida después de tanto tiempo.
La mayoría va o viene para retomar su actividad, su trabajo que quedó pendiente por el regreso trunco. Para unos y otros volar significó esa sensación de libertad, de escaparle un poco a la opresión, el encierro que impone la cuarentena y el aislamiento obligatorio por la pandemia.
Para todos la espera fue interminable, tediosa.
La ocupación de los aviones puede ser del 100 por ciento, sin embargo, en ambos casos, tanto para ir como para volver sólo se utilizó el 50 por ciento de la capacidad de las aeronaves. Una de las razones pudo ser el poco tiempo que hubo entre el anuncio que hizo el gobierno de la habilitación de los vuelos y la necesidad de contar con un hisopado para poder viajar. Lo cierto es que hay vuelos, y eso es un gran paso.

VARADA EN SJ OCHO MESES

Nancy Fallos (a la derecha)vino a la provincia en febrero para la Fiesta del Sol , tenía pasaje para regresar en abril y la sorprendió la pandemia. Recién ayer pudo volver a Buenos Aires donde vive con su marido, hijos y nietos.
“No me quedó otro remedio que esperar. Se me hizo todo largo e interminable. Felizmente hoy puedo volver”, confió la mujer acompañada de su sobrina que fue a despedirla.