Los productores no logran hacer frente a los costos anuales de su explotación debido a su incremento sostenido durante el último año y la caída del precio de vino.

En base al aumento de los costos de producción y la baja del valor real del producto, un productor viñatero requiere cantidades de vino tinto que superan en más del 50% la cantidad que precisaba hace un año para hacer frente las erogaciones. En el caso de los productores de vinos blancos, el incremento en la cantidad de vino requerido varia en torno al 20% y al 40%.

A modo de ejemplo, se calcula que un productor de vino tinto común debería producir el equivalente a 3.288 botellas de vino por hectárea para hacer frente a los costos anuales asociados al uso del tractor propio (mano de obra y combustible), un 53% más que hace un año. Este dato es el resultado de un incremento interanual de 46% en el costo anual en combustible, 25% en mano de obra y una caída de 12% en el precio del vino.
Los datos surgen del estudio realizado por la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas, realizando una estimación de los costos anuales de producción primaria considerando los valores vigentes al mes de septiembre de 2019.
Las estimaciones muestran que el productor de vino tinto se encuentra en una situación en la cual no logra hacer frente a los costos anuales de su explotación primaria con los ingresos por la venta de su vino, requiriendo un precio 78% superior al actual ($15,82 el litro) o bien lograr un rendimiento de 355 quintales por hectárea.
La situación del productor de vino blanco muestra un panorama similar, requiriendo un precio 78% mayor al actual ($13,12 el litro) o un rendimiento de 542 quintales por hectárea para equilibrar sus cuentas. Para cubrir sus costos un productor de vino blanco común requiere en septiembre 2019 recibir un precio de $13,12 por litro, considerando el incremento de 78% o bien lograr un rendimiento por hectárea de 542 quintales 171% más que el supuesto actualmente.
Los resultados muestran que un productor de vino blanco genérico enfrenta una rentabilidad negativa de -$66.035 por hectárea. Considerando una finca de 10 hectáreas, la pérdida resulta de $660.354.
Por su parte, se estima que el incremento en el tipo de cambio ocurrido en el mes de agosto de 2019 incrementó los costos totales anuales un 6% aproximadamente. No obstante, se destaca que la medida de aumento del mínimo no imponible para contribuciones patronales tuvo un impacto positivo, reduciendo los costos totales anuales un 2%.
Independientemente del tipo de productor analizado, se advierte que la situación actual es resultado de un incremento sostenido en los costos durante el último año, una caída en los ingresos del productor de vino tinto y un estancamiento en los ingresos del productor de vino blanco.
Si se expresan algunos costos relevantes para el productor primario en términos de la cantidad de litros de vino necesarios para cubrirlos, se observa que en general se necesita mayor cantidad de vino que el año pasado.
A modo de ejemplo, se calcula que un productor de vino tinto común debería producir el equivalente a 3.288 botellas de vino por hectárea para hacer frente a los costos anuales asociados al uso del tractor propio (mano de obra y combustible), un 53% más que hace un año. Este dato es el resultado de un incremento interanual de 46% en el costo anual en combustible, 25% en mano de obra y una caída de 12% en el precio del vino.
Las estimaciones muestran un escenario difícil para el productor vitivinícola, con una coyuntura económica que impacta fuertemente en los costos y donde la caída de los despachos al mercado interno en los últimos años ha producido una acumulación de stocks vínicos afectando negativamente el precio pagado al productor.
El sector, pide disminuir esexcedentes vía mercado externo, llegando a más países con un producto a precios competitivos y que aseguren una rentabilidad adecuada al productor primario.