Uno de los detenidos contó que conocía al clérigo Guillermo Luquín desde hacía más de cinco años.

Roberto Javier Céspedes tiene 18 años y se entregó junto a su novio, Leonel Iván Martínez (20), por el crimen del diácono Guillermo Luquin (52), cometido en la medianoche del sábado en su casa de Temperley (Lomas de Zamora).

Antes de ponerse a disposición de la Justicia, Céspedes grabó un video con un celular en el que da detalles del homicidio. “Quiso obligarme a tener relaciones”, denunció.

“Hola, me llamo Roberto Javier Céspedes, hablo por el caso de Luquin, Guillermo… Empezó esto cuando yo tenía unos 15 años…”, comienza el relato, con un audio de mala calidad.
El material dura 7 minutos y 38 segundos. Sobre el final, Céspedes cuenta que habló con su familia y que decidió entregarse para contarle todo a la Justicia. Muestra sus manos. “Estas son mordeduras, signos de lucha… Acá me quiso clavar con el cuchillo (muestra una de sus muñecas) y no pudo. Y bueno, eso…”, describe.

Los detenidos quedaron alojados en la comisaría 8° de Villa Galicia. Se espera que sean indagados en las próximas horas.
La clave para identificar a los sospechosos fue una huella digital que los peritos de la Delegación Lomas de Zamora y Casos Especiales de la Superintendencia de Policía Científica levantaron de una de las dos copas de vidrio que fueron halladas en la mesa de la cocina junto a una gaseosa.

Todas las improntas dactilares recolectadas en la escena fueron enviadas a analizar y fue el Sistema Federal de Identificación Biométrica para la Seguridad (SIBIOS), quien le puso a esa huella el nombre de Céspedes.

La investigación policial determinó que Céspedes conocía al diácono desde hacía algunos años y que la noche del pasado sábado fue con su pareja, Martínez, a visitarlo a su casa de Temperley.

Los investigadores, que desde el inicio sospechaban que el o los autores eran conocidos de la víctima, dijeron que se aguarda que presten declaración indagatoria ante el fiscal de Lomas de Zamora Gerardo Mohoraz.

Tras la autopsia de rigor, se determinó que Luquin (52) murió degollado y que previamente fue golpeado en la cabeza con un objeto contundente que podría ser un velador roto que fue hallado sobre su cama. Además presentaba otras heridas cortantes en distintas partes del cuerpo y signos de defensa.
Su cuerpo desnudo y envuelto en una sábana fue encontrado a un costado de su cama, donde se halló una gran mancha de sangre a la altura del cabezal y el velador roto.

Luquin era diácono de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, de la Diócesis de Lomas de Zamora y, por lo que pudieron reconstruir los investigadores, la tarde del sábado estuvo en la misa de las 18 y se retiró a las 19 de la iglesia.

Como el domingo para la misa de las 11 no había llegado a la parroquia ni contestaba llamados, su sobrino fue hasta su casa, en Bombero Ariño 829, de Temperley, y lo halló asesinado cerca de las 12.30.

A raíz del crimen, se decretó un día de duelo en el Instituto Nuestra Señora del Carmen de Lomas de Zamora, al que pertenecía Luquin, por lo que ayer no se dictaron clases.