La noche del martes estuvo colmada de fanáticos del Víbora, una multitud celebró el Centenario. Alrededor de 15.000 personas desfilaron desde el Parque de Rivadavia hasta la plaza de Desamparados y luego hacia el Templo, en el Serpentario para celebrar el día histórico del puyutano.

Mientras las nubes tapaban las estrellas, el cielo se teñía verde y blanco. El Parque de Rivadavia estaba colmado por una marea puyutana, cerca de 15.000 mil personas se tomaron cita para celebrar los 100 años de Desamparados en una caravana interminable.
Desamparados es esto, una pasión difícil de explicar o entender y que solo se siente. Una locura que va más allá de un resultado, son esos colores que el hincha lleva en el alma. Bebés recién nacidos, niños, jóvenes, adultos y ancianos se hicieron presentes. Hasta personas con muletas, en silla de ruedas y ex jugadores no quisieron faltar a una cita histórica.

La caravana arrancó en el Parque, en ese punto de encuentro empezaron los festejos. Luego continuó por calle Libertador hasta la plaza de Desamparados. En ese lago trayecto el carnaval puyutano se fue agrandando. Apareció gente por todos lados, por uno momento me pregunté ¿De dónde salen tantas personas?. Los víboras se fue uniendo a la caravana desde distintos puntos, en calle Cabaña y Meglioli.

Cánticos, centenares de banderas, bengalas, globos y el sonido de los bombos murgueros le dieron un color único a los festejos. La procesión víbora continuó hasta la plaza de Desamparados.

Allí hubo más hinchas esperando la marea puyutana que llegó desde la calle Rastreador Calívar caminando.

Cuando se juntaron todos en la esquina de Libertador y Santa María de Oro el aliento fue ensordecedor. Cerca de 15.000 almas puyutanas se tomaron cita para mostrar una caravana multitudinaria e impresionante. Finalmente la marea siguió la caravana hacia el Templo, el Serpentario.

Todos los hinchas ingresaron a la tribuna Este para seguir cantando hasta altas horas de la noche.

La caravana víbora, una marea verde y blanca.