De esta manera experimentó una suba del 2,5% y acumula un incremento del 58,6% con relación a igual mes del año pasado, reportó ayer el INDEC.

La Canasta Básica Total (CBT), que determina la línea de pobreza, experimentó una suba del 2,5% en julio pasado y acumula un incremento del 58,6% con relación a igual mes del año pasado, reportó ayer el INDEC.

En tanto, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que establece la línea de indigencia, aumentó 2,9% en julio y acumula un alza interanual del 57,3%.

En lo que va del año, tanto la CBT como la CBA registraron subas del 25,3 por ciento.
De este modo, una familia tipo (compuesta por un matrimonio y dos hijos de seis y ocho años) necesitó el mes pasado ingresos por 12.773,78 pesos para no caer en la indigencia y $31.934,44 para no ser considerada pobre en el Gran Buenos Aires.

Los datos del INDEC reflejan el aumento exponencial del costo de vida en la Argentina: hace un año (en julio de 2018), la misma familia debía reunir $8.118,57 para no ser indigente y $20.124,07 para no caer por debajo de la línea de pobreza.

En tanto, un adulto equivalente necesitó en julio de este año ingresos por 4.133,91 pesos para no ser considerado indigente y $10.334,77 para no ser pobre, cuando en igual mes de 2018 requería $2.627,37 y $6.515,88, respectivamente.

Un estudio realizado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) de la Universidad de La Plata, y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo dio cuenta que la reducción de la pobreza extrema en Argentina puede llevar hasta 20 años.

Para eso es necesario que el país se mantenga en un sendero de crecimiento económico de 3% constante y que, además, se combine con políticas activas del Estado, escenario que generalmente no se produce en Argentina.