Una exploradora artística

MARINA ZEGHAIB

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Sueños artísticos. Su meta es la misma de hace años. “Simplemente generar a través de mi arte, ya sea en el cine o la danza, obras que brinden un mensaje con contenido humano e inciten a la reflexión”, señala.

La joven multifacética confiesa que no podría definirse sólo como bailarina, cineasta o escritora. “Soy simplemente artista porque me gusta empaparme de la multiplicidad de sentidos que el arte otorga”, destaca. Entrá y conocela.

Marina Yamile Zeghaib tiene 36 años y se define como una exploradora artística. “Tengo avidez por el conocimiento artístico en todas sus ramas, por eso no podría auto titularme sólo como bailarina, o cineasta, o escritora. Soy simplemente artista porque me gusta empaparme de la multiplicidad de sentidos que el arte otorga”, señala.
Empezó a bailar a los 4 años en danza clásica, contemporánea y jazz. Luego, en un estallido de rebeldía a las estructuras a los 12 se alejó de la danza y comenzó karate hasta los 16. “Durante esos cuatro años, el arte continuaba corriendo por mis venas, es así que al mismo tiempo ideaba mis propias obras con mis amigos y las dirigía, escribía poesía, cuentos, etc. A los 16 descubrí la danza árabe, ya que mi papá es libanés”.

El boom de la danza tribal

En 2005 descubrió la danza tribal. Así conoció a Myrna, pionera en Argentina y luego continuó perfeccionándose con Emine Di Cosmo. De esta manera se convirtió en pionera de este estilo en Cuyo y fundó su propia compañía ‘Tribu Tribalash’”.
“La Danza Tribal es una invención norteamericana inspirada en danzas tribales de medio oriente, gitanas, asiáticas, y otras callejeras de EEUU, es una fusión de danzas de diferentes culturas que logra emerger en un solo estilo”, explica.
Cuenta que no tiene referentes en la danza, porque eso la encasillaría. “Sí me inspiran bailarines de diferentes ramas que aportan a mi imaginación y aprendizaje, pero la lista es demasiado grande para este artículo”, confiesa y se ríe.
“En concordancia con mi fascinación por la multiplicidad de culturas tuve la oportunidad de viajar a países como Cuba, Costa Rica, República Dominicana, Panamá, Chile, Uruguay y España”.
“Fuera del cine, la danza y el yoga, las actividades que realizo actualmente de forma recreativa o para mi beneficio personal y espiritual son biodanza, meditación, trekking por la montaña, voy al gimnasio, escribo desde reflexiones, guiones y mucha lectura de todo tipo”.

El yoga como terapia y baile

“Decidí incursionar en el Yoga para complementar el entrenamiento físico y mental de las bailarinas de mi compañía y de las alumnas del profesorado de danzas de mi estudio. Es así que realicé el profesorado de Yoga Integral. Con los años empecé a interesarme en el lado terapéutico de esta disciplina reflejados en los grandes beneficios que les proporcionó a mis alumnas y a mí misma”. Por eso estudió el Profesorado en Yogaterapia con el fin de ayudar a adultos y adultos mayores y complementar tratamientos médicos en patologías físicas y mentales.
Explica que con ingenio e inteligencia el yoga puede complementarse con todo. “Lo utilizo en mis talleres de bailoterapia, donde realizamos ejercicios de respiración, equilibrio, concentración, coordinación y recuperación motriz, basados en técnicas yoguis para luego incursionar en trabajos coreográficos de estilos como afro, salsa, cumbia, jazz, country, etc”.

Para conocerla más

Marina es Técnica en Realización integral cinematográfica con especialización en animación 2D, 3D y Stop Motion. Es profesora de Danzas Árabes, de Danza Estilo Tribal, de Yoga Integral, de Yogaterapia y Yoga Terapéutico.
Actualmente trabaja en varios estudios de arte y en una clínica de nutrición.
Es freelancer en proyectos audiovisuales como cortometrajes, videoclips, especiales televisivos y documentales. Dirige y examina profesorados de danzas árabes, trabaja como jurado en competencias y dicta capacitaciones.