Trabajarán con psicólogos sobre hábitos cuestionables en el rugby

PROFESORES, PADRES Y JUGADORES

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Prácticas violentas y bautismos cargados de machismo forman parte del entramado sociocultural en este deporte. Dirigentes sostienen que es hora de comenzar a actuar para revertir esta situación.

 

El asesinato de Fernando Báez Sosa en manos de un grupo de jugadores de rugby el último fin de semana en el boliche Le Brique de Villa Gesell conmocionó al país y volvió a poner al popular deporte en el centro de la polémica.
El Presidente de la Unión Sanjuanina de Rugby, Juan Sansó prometió que este año se implementarán charlas y talleres obligatorios de concientización para el manejo de la ira tanto para jugadores de rugby desde los 14 años, como para padres y profesores.
“Hemos hablado con el Colegio de Psicólogos viendo la manera de afrontar esta crisis por la que estamos pasando. La idea es empezar este año con talleres y distintas capacitaciones. Deben participar también los padres, queremos trabajar el manejo de la ira”, dijo Sansó.
“La idea es empezar en los clubes desde los 14 o 15 años, también hemos pedido asesoramiento a la Secretaría de Deportes”.
“El jugador, dentro del club está contenido, el que pasa las reglas es castigado, ahora también pasa afuera de los clubes y nos tenemos que involucrar en todo lo que sea extra juego, hacer un seguimiento y sancionar primero desde el club y luego desde la Unión Sanjuanina de Rugby”, agregó.
Pero allegados al ambiente cuentan otra realidad que se viven en los clubes.
Desde las inferiores, muchos exjugadores – ahora en su padres de pequeños deportistas- exceden el aliento desde afuera de la cancha, gritando órdenes que muchas veces contradicen a los entrenadores y hasta los propios principios y valores que los profesores pretende inculcar en este “deporte de caballeros”.
En adolescentes, se ve el machismo, con rituales violentos y bautismos forman parte de un entramado sociocultural detrás de los entrenamientos, todo es agresivo pero con un contexto festivo que lo camufla y justifica en el que dirigentes, profesores y padres son cómplices.
A raíz de esto, varios ex jugadores, padres de jugadores, profesores y dirigentes hablaron sobre los hábitos del ambiente. Coinciden que en la cabeza del rugbier se entrena romper al otro, no dar respiro, salir a matar. Son metáforas, pero ese lenguaje aun lavado sigue siendo violento.
“El cuerpo responde a la mente. ¿Qué consume esa mente? Contacto. El cuerpo del juego no es un juego fuera de la cancha”, dijo Martín Mazalán, un ex jugador en Twitter.
Y sigue: “Adolescente varón privilegiado. Y vivir demostrando fortaleza. Cada tradición de club de rugby busca eso, que su equipo demuestre fortaleza incansable. En mi club, debutar en primera se festejaba con una buena cagada a palos. Moretones grandes y violetas eran lo normal”.
Según el autor del tuit, “todo es agresivo pero con un contexto festivo que lo camufla y justifica”. “Lo que terminan generando es masculinidad tóxica. Machos listos para saltar. Ansiosos de saltar y demostrar”, sostiene. Aunque, aclara: “¿Todos? No. La mayoría. Ah, no hay homosexuales en el rugby. Bah, reformulo. No vas a enterarte”.
“No culpo al rugby, lo veo como un trampolín al quilombo. El problema es la educación y la libertad sin responsabilidad”, aclara Martín después de recibir decenas de comentarios.
Entrenadores “llevan” a debutar sexualmente a menores con prostitutas en viajes con el equipo. Y en grupo. “Los cagan a trompadas y después les meten una manija en el ano –testimonia una persona a Cecilia Ce, psicóloga y sexóloga, que invita a denunciar–. Se la queda el debutante para la próxima iniciación y así se la van pasando”.
Integrantes de la selección Sub 16 de hockey sobre patines de San Juan le pegan cinturonazos en la espalda al “nuevo”. Alaridos entre las risas. Son, apenas, un puñado de casos que salen a la luz en “videos virales” durante los últimos años.
Sansó por su parte, siguió contando que en San Juan, “los jugadores tienen una serie de obligaciones: un exámen médico completo, cursos online para saber actuar en casos de conmoción, saber sobre doping para conocer las sustancias permitidas y las que no. Habrá que sumarle los talleres que tendrán que ser obligatorios”.
“En las peleas en los boliches participan desde jugadores de rugby y de otros deportes, es normal la división entre los clubes, hay cero tolerancia entre los chicos, sumado al consumo de alcohol y drogas, está en todos los ámbitos, el rugbier está preparado físicamente y debe controlarse en la cancha y fuera de ella, lo que han hecho estos chicos no tiene nada que ver con el rugby. San Juan es chico y nos tenemos que involucrar más, sin mirar para el costado”, finalizó.
Otros testimonios se suman. “En mi colegio –dice un testigo–, los del último año de rugby le metieron un palo de escoba a uno más chico en el vestuario y lo filmaron. El entrenador lo vio y no hizo nada. Lo denunciaron los padres del chico”.
La pareja de una víctima cuenta: “A mi novio lo llevaron a debutar a los 14 años. No sé qué pasó, pero lo condicionó de por vida a la hora de tener relaciones sexuales. Diez años después y con terapia está en proceso de superarlo”.

El rugby debe sanar
Se crea un entorno en el que los golpes son moneda de cambio, en el que los homosexuales son motivo de burla y las mujeres son un objetivo.
A modo de crítica, es necesaria una “limpieza” en las autoridades del rugby argentino y que no se limiten solamente a cartas de repudio cada vez que suceden ataques.
“Estoy seguro que, como así hay muchos retrógradas en cargos importantes, también hay gente con ideas nuevas y con ganas de cambiar esto. El rugby puede y debe sanar”, cerró otro allegado al polémico ambiente de este deporte.