Por la devaluación y la inflación, tanto los salarios como jubilaciones y pensiones perdieron gran parte de su poder adquisitivo.

Como consecuencia de del deterioro del poder adquisitivo, causado por la devaluación y la inflación los jubilados han perdido tres meses de ingresos que recibían en 2015, mientras que los asalariados han resignado entre tres y cuatro meses de sueldos, según su actividad, de acuerdo a un estudio de la Universidad de Avellaneda, el cual destaca también que solamente las asignaciones universales por hijo (AUH) no han perdido este año, su carrera contra la inflación.

En informe, del observatorio de políticas públicas de la Universidad de Avellaneda, analizó el problema inflacionario como el impacto de la pérdida de poder adquisitivo que reciben los hogares sobre sus ingresos nominales. En momentos donde la inflación se acelera por encima de los ingresos nominales del hogar, necesariamente este verá como sus ingresos pierden el poder. Esto es lo que ha venido aconteciendo de manera sistemática desde diciembre de 2015.

Para evaluar la inflación, el estudio toma el IPC de la CABA donde los precios a nivel general desde que asumió Macri aumentaron un 188,8% hasta marzo de 2019. En materia de ingresos, se evalúa en el caso de los pasivos el haber mínimo que creció un 142,2% en el periodo, las jubilaciones promedio un 168,7% y las pensiones medias un 177,7%.

Solamente la AUH se presenta con una variación superior a la inflación. La misma se encuentra en un 215,9% en relación al valor de 2015. Esto es sin embargo por una decisión extraordinaria anunciada por el presidente de la nación de adelantar los aumentos que tendrá la AUH a los largo del año para el mes de marzo.

En cuanto a los salarios del sector privado, estos presentaron una importante dispersión, con salarios industriales que crecieron un 135,4% los del sector de intermediación financiera lo hicieron en un 150,2%. No obstante ambos cayeron por debajo de la inflación. Los salarios agrícolas y mineros, que crecieron apenas un 125,8% y 126% respectivamente.

Respecto al impacto que el IPC ha tenido sobre los ingresos reales anteriormente descriptos se encuentra que las caídas son profundas en los pasivos, donde el haber mínimo jubilatorio es el que más ha caído, se encuentra un 24,7% por debajo del de 2015. Es decir, que se le han descontado 3 meses de jubilaciones que recibía en 2015. En el caso de las jubilaciones y pensiones promedio la caída es menor pero significativa. Un 10,7% y 5,9% respectivamente. La AUH como se mencionó obtuvo en marzo un 46% de aumento nominal y por lo tanto se encuentra un 14,4% por encima del nivel de diciembre de 2015 pero sin embargo por dinámica inflacionaria actual esto durará apenas unos meses antes que vuelva a caer por debajo.

En cuanto a los trabajadores asalariados, las caídas alcanzan el 33% en el caso de los sueldos agrícolas y de los mineros. Es decir, se les ha quitado 4 meses de su ingreso anual en apenas 3 años. Los industriales han perdido con la misma lógica un 28,3% (más de 3 meses). Los trabajadores de la intermediación financiera también tuvieron una pérdida importante (más de 2 meses). En promedio los trabajadores registrados del sector privado formal perdieron en 2 años un 25,8%. Es decir, vieron como se les esfumaba 3 meses de su ingreso anual con graves consecuencias para el mercado doméstico.