Rodrigo Videla tiene 24 años, vive en Astica y sus dolencias, no le impiden superarse con la ayuda de su madre, que es artesana. Piensa estudiar abogacía pero necesita ayuda económica para lograrlo
Es real que cuando se quiere se puede y esto se demuestra con acciones concretas. Es el caso de Rodrigo Nicolas Videla, que a sus 24 años se convirtió en el nuevo abanderado de la delegación de Astica de la escuela Fuerza Aérea Argentina del departamento de Valle Fértil. El chico tiene parálisis cerebral, la parte izquierda del cuerpo la tiene paralizada, dificultad en el habla, es insulino dependiente y se moviliza en silla de ruedas. Todo esto no fue impedimento para que con esfuerzo propioy el acompañamiento de su mamá Paulina conformen un equipo de “ invencibles” y están demostrando que se puede. Ellos viven en el distrito de Astica, en el Valle Fértil.
Anoche, Rodrigo recibió la bandera en su escuela, en un emocionante acto que convocó a toda la comunidad educativa del lugar. Previo a ello, su mamá Paulina Rivero contó su historia y los sueños que proyectan a futuro. “Lo mío con mi hijo es una larga historia y es un día a día, pero es algo bonito, nosotros nos podemos sentar en la galería a tomar mates, nos reímos, hablamos, llevamos una vida bonita”.
Sobre la historia del chico cuenta que “son muchas las cosas que hemos tenido que pasar y nada lo ha detenido y ha salido adelante esforzándose día a día. Es una lucha desde que nació”.
La madre cuenta que para Rodrigo siempre fue un gran esfuerzo estudiar. “Hay veces que le bajaba el azúcar en el colegio y teníamos que salir corriendo a buscarle algo dulce”. Es por esto que la mujer agradeció el apoyo que tuvo Rodrigo en el cursado de sus compañeros y cuerpo docente del Colegio. Agrega que “estoy orgullosa, porque con sus ñañas y su discapacidad el ha podido estudiar porque muchos chicos de su edad quedaron en el camino”.
Dentro de los proyectos está que “Rodrigo quiere estudiar abogacía y hacerlo a distancia es una de las posibilidades”. La realidad que se enfrentan es la condición muy humilde de la familia. “Lo que quiere estudiar es caro y no está dentro de nuestras posibilidades. Yo trabajo como artesana, pero a veces no alcanza para un estudio”. El chico también tiene otras carreras como alternativas, por si no puede lograr lo que el quiere. Es por esto que albergan la esperanza de poder conseguir algún tipo de beca o asistencia que puedan llevar a que Rodrigo desde su lugar pueda seguir estudiando y rompiendo metas como lo ha hecho a lo largo de su vida.
La madre, Paulina Rivero, es artesana, trabaja con piedras y es su modo de vida en el departamento.
Entre sus productos están todo tipo de artesanías en piedra entre las cuales sobresalen morteros y cacharros. “El necesita el apoyo, nos va a costar mucho, pero nada es imposible, nosotros venimos luchando desde que él era un bebe”, detalla orgullosa la madre. A su vez, Rodrigo tiene un hermano de 17 años que también tiene discapacidad.