Tres vecinos de la provincia de Santa Fe quedaron en el centro de la atención pública tras viajar a Uruguay para formalizar la relación poliamorosa que mantienen. La decisión expone, una vez más, la falta de un marco legal en Argentina para reconocer este tipo de vínculos, lo que los obligó a concretar el trámite en el país vecino, donde además debieron abonar una multa administrativa.
La historia tomó mayor visibilidad después de la fiesta realizada días más tarde en Santo Tomé, donde celebraron junto a unos 100 invitados en una boda con una marcada impronta de Boca Juniors. La elección estética no fue un detalle menor: funcionó como una declaración de identidad y también como parte de la viralización del caso.
Walter y Aldana, oriundos de Sauce Viejo, estaban en pareja desde hacía 13 años cuando, hace tres meses, decidieron incorporar a Fiama a la relación. Según contaron, la convivencia se consolidó rápidamente y, apenas dos días después de conocerse, emprendieron un viaje a Villa Carlos Paz. A la vuelta, comenzaron a vivir juntos.
La secuencia que describieron revela una dinámica afectiva acelerada, pero también una decisión de sostener públicamente una forma de convivencia que todavía no encuentra reconocimiento legal en el país. «A los dos días de que nos conocimos nos fuimos unos días a Carlos Paz. Después volvimos, empezamos a vivir juntos y a los tres o cuatro días nos fuimos a Concordia y cruzamos a Uruguay», relató Walter en distintos medios.
La formalización del vínculo quedó asentada el 30 de mayo en Uruguay, aunque la historia se conoció recién ahora, tras la celebración del fin de semana pasado. En la invitación al casamiento se presentaron como «el triángulo perfecto», una definición que sintetiza la manera en que eligieron narrar su unión y exponerla ante el público.
Mientras esperan que en Argentina se abra la posibilidad de un reconocimiento legal para este tipo de relaciones, decidieron convertir el festejo en una celebración a puro azul y oro. Walter usó un traje azul con corbata dorada, la torta llevó los colores del club y la decoración reforzó la estética xeneize en cada detalle.
Hoy, Walter, Aldana y Fiama viven en dos viviendas ubicadas en un mismo terreno, donde además conviven con los seis hijos que tienen entre los tres. Más allá de la repercusión mediática, el caso deja planteada una discusión de fondo: la distancia entre las formas reales de organización familiar y las categorías jurídicas disponibles para reconocerlas.



