San Juan podría atravesar entre agosto y octubre de 2026 un trimestre con lluvias por encima de lo habitual, según el pronóstico climático elaborado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
El organismo ubicó a la provincia dentro de una región con alta probabilidad de registrar precipitaciones superiores a las normales, con una estimación de entre el 40% y el 55%. En una jurisdicción caracterizada por la aridez, la previsión tiene impacto potencial sobre la infraestructura urbana, rural y los sistemas de drenaje.
De acuerdo con los registros históricos del SMN, San Juan presenta una precipitación anual promedio de entre 90 y 100 milímetros, con meses de marcada escasez.
En agosto, por ejemplo, los valores habituales rondan los 3,5 milímetros. Esa diferencia entre el promedio anual y el comportamiento mensual explica por qué un trimestre con lluvias superiores a la media puede generar efectos relevantes sobre desagües, viviendas, caminos y actividades productivas.

Antecedentes recientes El pronóstico no aparece aislado: durante 2025, San Juan registró 118,2 milímetros de precipitaciones, el año más lluvioso de la última década, según los datos citados en la nota.
Ese registro igualó los valores de 1992 y quedó por debajo de los 157,9 milímetros de 2015. Entre los episodios más relevantes de ese período se destacó la llamada Tormenta de Santa Rosa, en agosto de 2025, que dejó 38,3 milímetros en todo el mes y 23,9 milímetros en una sola jornada.
Ese episodio provocó inconvenientes y llevó a las autoridades a asistir a más de 5.000 familias en distintos departamentos sanjuaninos, según el texto de origen.
La comparación con 2023 y 2024 también muestra una variación significativa: en 2023 se acumularon 64,2 milímetros y en 2024 fueron 96,8 milímetros. El salto de 2025 refuerza la necesidad de seguir la evolución de las precipitaciones y de evaluar la capacidad de respuesta de la infraestructura existente.
Prevención e infraestructura Frente a este escenario, el texto plantea que el pronóstico debe ser leído también como una señal para reforzar tareas de prevención.
En el ámbito gubernamental, señala la conveniencia de mantener canales, acequias y desagües, además de revisar defensas hídricas y sectores con obstrucciones o dificultades para evacuar agua.
En empresas y comercios, la recomendación es verificar techos, canaletas, desagües e instalaciones expuestas al agua. En los hogares, el control de techos, canaletas y conexiones eléctricas aparece como una medida básica para reducir riesgos de filtraciones o acumulación de agua.
El dato central a seguir en los próximos meses será la evolución efectiva de las precipitaciones durante el trimestre agosto-septiembre-octubre de 2026 y su contraste con los promedios históricos de la provincia.
También resultará relevante la respuesta de los organismos públicos y de los sectores privados ante un escenario que, por la propia condición climática de San Juan, puede generar efectos distintos a los de otras regiones del país.




