Argentina cerró la temporada 2025-2026 con una circulación muy baja de dengue, pero el inicio de un nuevo ciclo vuelve a poner el foco en el comportamiento climático. El Servicio Meteorológico Nacional informó una probabilidad del 100% de continuidad de El Niño entre septiembre y noviembre de 2026, con una intensidad que podría ser fuerte o muy fuerte. Ese escenario no permite anticipar una epidemia, pero sí obliga a reforzar la vigilancia sanitaria y las medidas de prevención.
La relación entre el fenómeno climático y el mosquito Aedes aegypti no es directa, pero sí relevante para la transmisión del virus. La Organización Mundial de la Salud considera a El Niño un “modificador del riesgo”, porque puede generar más lluvias y temperaturas elevadas, condiciones que favorecen la reproducción del vector. En el caso del dengue, las temperaturas altas aceleran el desarrollo del mosquito y las precipitaciones pueden ampliar los criaderos si quedan recipientes con agua acumulada.
Antecedentes epidemiológicos
El contraste con la temporada 2023-2024 fue marcado. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, ese período registró la mayor epidemia de dengue hasta el momento, con 583.297 casos confirmados y 419 fallecimientos. En cambio, el ciclo 2025-2026 finalizó con 71 casos confirmados, de los cuales 39 fueron autóctonos. No hubo transmisión sostenida, cuadros graves ni muertes, aunque la baja circulación no elimina el riesgo de reaparición.
Qué muestran los estudios
Una investigación publicada en septiembre de 2025 en Nature Communications analizó casos de dengue en 57 países de América y Asia entre 1980 y 2024. El trabajo estimó que las fluctuaciones del ENOS, el fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur, podían explicar hasta el 63% de la variación interanual de los casos. Los autores también observaron que los efectos podían extenderse hasta dos años después de un episodio climático y calcularon 9,6 millones de casos adicionales a escala mundial para el episodio 2023-2024, siempre como estimación del modelo y no como recuento directo.
Escenario para la nueva temporada
El país llega a este cuadro con una circulación viral reducida, pero con otro dato bajo seguimiento: el DENV-3. Durante la temporada pasada se identificó en Argentina el genotipo III, linaje B3, relacionado con virus detectados en Brasil y el Caribe. Su eventual expansión podría encontrar grupos de población con menor inmunidad frente a ese serotipo. El último Boletín Epidemiológico Nacional registró, al comienzo de la temporada 2026-2027, solamente dos casos importados desde Brasil.
Prevención y vigilancia
La baja circulación actual deja margen para fortalecer el diagnóstico, el control del vector y la preparación de los servicios sanitarios antes de que aparezcan nuevos focos. La fumigación, por sí sola, no resuelve el problema porque actúa sobre mosquitos adultos y no sobre los criaderos. Por eso, las medidas de mayor impacto siguen siendo eliminar, vaciar o cepillar los recipientes que puedan acumular agua. El mismo marco de vigilancia alcanza a la chikungunya, que en la temporada 2025-2026 registró 13.308 casos sospechosos y 3.730 confirmados, probables o probables por nexo epidemiológico, con predominio de transmisión local y 239 internaciones informadas.




