La tuberculosis volvió a ocupar un lugar central en la vigilancia epidemiológica de Argentina. Hasta la semana epidemiológica 22 de 2026, el país registró 6.482 casos, la cifra acumulada más alta para ese período dentro de la serie reciente, según el Ministerio de Salud de la Nación.
El dato implica un incremento del 71,6% respecto de las primeras 22 semanas de 2020 y, en comparación con el mismo tramo de 2025, muestra 133 notificaciones más. La suba se concentró en las regiones Centro, NEA y Cuyo, de acuerdo con el Boletín Epidemiológico Nacional.
Distribución regional La región Centro aportó el mayor aumento en términos absolutos, con 264 casos adicionales y una suba del 5,6%. En el NEA se registraron 45 casos más, con un incremento del 10%, mientras que Cuyo sumó 24 notificaciones y tuvo una variación del 27%. En sentido contrario, la región Sur registró 35 casos menos que en igual período del año anterior, una baja del 22,3%.
Antecedentes recientes El comportamiento de los primeros meses de 2026 continúa una tendencia ascendente que ya se había verificado en 2025, cuando se notificaron 17.283 casos en todo el país. Esa cifra arrojó una tasa de 37,3 casos cada 100.000 habitantes, y 16.359 fueron clasificados como casos incidentes, categoría que incluye casos nuevos, recaídas y aquellos sin información sobre su clasificación inicial. En ese año, Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires concentraron conjuntamente el 66,1% de las notificaciones nacionales.
Medidas sanitarias Frente a ese escenario, el Ministerio de Salud actualizó las “Pautas técnicas de tuberculosis en Argentina” y puso el foco en mejorar la detección temprana mediante métodos de diagnóstico molecular. También reforzó la distribución de insumos y equipamiento para ampliar la capacidad diagnóstica en las distintas jurisdicciones. La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, también conocida como bacilo de Koch, y se transmite principalmente por vía aérea cuando una persona con tuberculosis pulmonar expulsa partículas al toser, hablar o estornudar.
Entre los síntomas que pueden presentarse figuran tos persistente, fiebre, sudoración nocturna, cansancio, pérdida de peso sin causa aparente y dolor en el pecho; en algunos casos puede aparecer sangre en el esputo. La detección y el tratamiento oportunos son las herramientas que las autoridades sanitarias señalan como centrales para interrumpir la cadena de transmisión, mientras se monitorea la evolución territorial de los casos en las próximas semanas epidemiológicas.




