En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, que se conmemora este 10 de septiembre, el Centro Integral de Seguridad y Emergencias (Cisem) informó que los adultos de entre 25 y 35 años son el grupo etario que más llamados realiza al 911 por situaciones vinculadas a intentos de suicidio. El dato surge del relevamiento cotidiano del gabinete psicológico del sistema de emergencias, integrado por cinco profesionales que trabajan las 24 horas durante todo el año, según se informó. La fecha busca poner en el centro la importancia de acompañar y escuchar a quienes atraviesan una situación de sufrimiento emocional. En San Juan, el 911 constituye una de las primeras vías a las que llegan estos pedidos de ayuda.
"Sí, el mayor incremento e ingreso de llamados se registra en el grupo etario de la juventud. El rango de mayor afluencia de llamadas se ubica aproximadamente entre los 25 y 35 años", explicó Carina Balmaceda, licenciada en Psicología y coordinadora del gabinete psicológico del sistema 911.
Protocolo de intervención
Ante cada llamado se activa un abordaje que busca intervenir a tiempo y acompañar a la persona mientras se pone en marcha la asistencia necesaria. El primer contacto lo realiza el operador telefónico, quien recibe la emergencia y obtiene los datos requeridos, y luego deriva el caso al psicólogo de guardia. "La labor del psicólogo en la línea consiste en escuchar, contener y orientar a aquella persona que está atravesando una situación de crisis", indicó Balmaceda. La intervención no siempre comienza con la persona en riesgo: también puede tratarse de un familiar, amigo, vecino o compañero de trabajo que llama porque no sabe cómo actuar frente a la situación.
Uno de los datos centrales que el profesional necesita conocer es la ubicación de la persona, lo que permite activar la asistencia presencial mientras continúa el acompañamiento telefónico. "Es clave obtener la ubicación de la persona cuando está en riesgo o manifiesta la intención de autoagredirse o lastimarse", señaló Balmaceda. Con la ubicación confirmada, el Cisem articula la intervención con el móvil policial y, mientras los efectivos se trasladan, el psicólogo permanece en línea para sostener la comunicación. "Es un trabajo articulado con distintos actores e instituciones para llegar a la persona, brindarle el recurso, contenerla y orientarla hacia ayuda presencial", explicó la coordinadora.
Contención tras la emergencia
La intervención no necesariamente termina cuando llega el móvil policial. Una vez que se toma contacto con la persona, los profesionales pueden orientar sobre los dispositivos disponibles para acceder a tratamientos de salud mental o a una valoración médica. "También hay llamadas de familiares que solicitan asesoramiento al no saber qué más hacer cuando agotaron sus recursos con un ser querido", contó Balmaceda, quien señaló que en esos casos el gabinete orienta al entorno sobre cómo acompañar y qué recursos profesionales están disponibles.
Señales de alerta
Según detalló Balmaceda, las señales de una crisis pueden aparecer en las palabras o en cambios de conducta. Frases como "estoy triste", "me siento mal" o "no sé qué hago en este mundo" pueden indicar que una persona necesita ser escuchada, al igual que el aislamiento, una mayor introversión o, por el contrario, un cambio repentino hacia una actitud mucho más extrovertida. La recomendación del gabinete es abrir el diálogo, escuchar sin juzgar y permitir que la persona exprese lo que está atravesando, sin temor a preguntar directamente si alguien está pensando en morir o en suicidarse. "Se puede y no hay que tener miedo de preguntar", sostuvo la coordinadora.
Datos a seguir: ante una situación de riesgo o para pedir orientación, el Cisem recomienda comunicarse al 911, línea que deriva la atención al gabinete psicológico del sistema de emergencias las 24 horas.




