Riquelme le dio el triunfo a Ameal

ELECCIONES EN BOCA

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Con muy lentos escrutinios y en una jornada especial para el Xeneize superando la media noche no se llegaba el 50% de los votos pero la diferencia ya era irreversible en favor de Ameal sobre Gribaudo.

 

Escrutado el 40% de los votos al cierre de esta edición, la fórmula que tiene a Jorge Ameal y Mario Pergolini como candidatos y que lleva a Román Riquelme en la lista se impone con el 46,37% de los votos.
El oficialismo, con Gribaudo que se fue temprano tiene el 36,41%. Y atrás vienen Beraldi-Ferrari: 17%. El 0,23% restante se corresponde a votos impugnados.
En una jornada histórica, más de 38 mil socios de Boca Juniors participaron de las elecciones presidenciales para definir el futuro del club por los próximos cuatro años. Todo, en una día que se preveía movido y que no decepcionó.
Ya desde las 8.50, en la esquina de las calles Irala y Pinzón, el día se anticipaba intenso. Allí, a pocos metros de uno de los accesos para votar en La Bombonera, se situó el búnker de Jorge Amor Ameal. Y a esa hora, arribó Juan Román Riquelme, candidato a vicepresidente segundo.
Como prometió en la previa, el exfutbolista llegó acompañado por su hermano y por el exjugador Marcelo Delgado, se tomó algunas fotos con los presentes y se metió en una zona reservada para poder saludar a Ameal y a Mario Pergolini, el otro integrante de la fórmula.
Allí también, se dio una de las primeras imágenes fuertes del día. Mientras Román se asomó para hablar con los medios presentes y se sacó fotos con todos los hinchas que fueron a brindarle su apoyo, por detrás ingresaba al búnker el barrabrava Rafael Di Zeo, quien habría mantenido una reunión en privado con el ídolo Xeneize.
En La Bombonera, por otro lado, la carpa de 320 metros de largo parecía quedar chiquita ante la marea de gente que quería emitir su sufragio. Según se calculó en el momento -y pese a que los comicios comenzaron con demoras-, para las 10 de la mañana ya habían votado unas 5 mil personas. Todo en medio de denuncias y fuego cruzado.
Mientras Ameal que habían “problemas infinitos” que iban desde la colocación de boletas apócrifas de su lista para después impugnar los votos hasta caídas del sistema votación, desde el oficialismo liderado por Christian Gribaudo pedían “evitar generar un clima raro”. Todo, a la par de Riquelme, quien disparaba desde otro sector: “Son tramposos. En una elección normal ganamos 30 mil a cero”.
Asimismo, Crespi y Pergolini intercambiaban dardos. Mientras el primero aseguraba “no conocer” al conductor y que las demoras no eran tales (“¿Qué esperaba Pergolini? ¿Que lo acompañara una señorita y le dé un sandwich?”, fue una de las frases más picantes del candidato a vicepresidente por el oficialismo), Pergolini le contestaba: “No puede ser esperable que alguien organice mal las cosas. Pensar así es pensar en otras épocas”, sostuvo el empresario mientras también se mostraba molesto por las mismas cuestiones que había denunciado Ameal.
A pesar de éstos problemas, los comicios continuaron y, lejos de acortarse, las colas se alargaban. Incluso había una espera calculada en una hora para que los socios puedan pagar las cuotas pendientes, ponerse al día y así poder ingresar a emitir el voto.
La cantidad de socios que iban votando crecía entre hora y hora, y varias glorias del club que incluso hoy hasta fueron candidatos, se hicieron presentes. El exvolante colombiano Mauricio Serna fue uno de los más requeridos y, desde que llegó hasta que los comicios finalizaron, nunca dejó de sacarse fotos con los hinchas. En otro sector y al grito de “huevo, huevo huevo”, Blas Armando Giunta pasaba entre los socios junto con Alberto Márcico, dos hombres que habían manifestado su apoyo a José Beraldi.
Más tarde, ya casi sobre el cierre de la votación, aparecieron tres que generaron ovaciones entre la gente: Raúl Cascini, Sebastián Battaglia y Marcelo Delgado, hombres afines a Ameal y muy cercanos a Riquelme. Su paso por la carpa fue, también, muy lento: un paso, dos fotos con la gente.
Pero el plato fuerte se dio a las 14.25 cuando Riquelme fue a votar. En una escena que parecía salida de una película de Hollywood, el Torero se prendió en el “Dale Bo” de la gente, que también alternaba sus cánticos con otros, no tan alegres, dirigidos al presidente saliente, Daniel Angelici: “¡Los sacamos en diciembre y no vuelven nunca más!”, entonaban. Sin embargo, las emociones en algunos pudieron más y comenzaron los empujones, los codazos y las corridas.
A las 18, se cerró la carpa y con ella, las urnas. Así, mientras se retiraba la gente y las autoridades se disponían a comenzar con el conteo, llegaba la cifra final de votantes: 38.363 socios entre vitalicios y activos