Un comerciante de 36 años resultó gravemente herido, tras recibir un escopetazo en el rostro que le causó la pérdida de un ojo.


El disparo fue ejecutado por un vecino que pretendía evitar que la víctima revisara un secarropas abandonado en la calle, en la localidad bonaerense de San Fernando.
El hecho sucedió en el cruce de Roberto Payró y Alberto Gilardoni, en el barrio Villa Jardín, en jurisdicción del mencionado distrito de la zona norte del conurbano.
Todo comenzó cuando la víctima, identificada como Ariel Augusto Sanz Segovia, propietario de una rotisería situada a unas 15 cuadras de allí, regresaba de entregar algunos pedidos junto a un empleado a bordo de un Renault Symbol.

Durante el trayecto, el comerciante observó que había un secarropas abandonado y detuvo la marcha para inspeccionarlo. Pamela, una de las hermanas del hombre, relató que Sanz Segovia “en su momento había hecho un curso” de reparación de electrodomésticos y le dijo al empleado que si estaba “rescatable” se lo arreglaba para que se lo lleve a su casa.
Fue allí cuando, mientras el empleado descendía del vehículo y se acercaba al artefacto, un vecino salió imprevistamente de su vivienda.

“Dejá ese secarropas ahí”, lo amenazó el hombre, que lo apuntó con una escopeta, obligándolo a subirse nuevamente al auto para irse del lugar. Sin embargo, desde pocos metros el agresor efectuó un disparo contra el comerciante que, según su hermana, solo le había respondido “bueno, está bien maestro”. Las perdigonadas impactaron en el rostro de Sanz Segovia, quien a pesar de estar herido aceleró rápidamente hasta una posta policial ubicada a unas pocas cuadras, en Uruguay y Guatemala.

“Ni siquiera hubo una discusión previa o un intercambio de palabras entre ellos”, aseguró Pamela. El comerciante fue trasladado de urgencia al hospital de San Fernando, donde quedó internado en grave estado.