Hoy reciben a más de 60 chicos todas las tardes para tomar una copa de leche. En principio nació con el esfuerzo familiar y hoy hay personas que colaboran para poder darle mas y mejores cosas a los que menos tienen.
Esta es una historia de fe y solidaridad. Se trata del Merendero Cura Brochero que se encuentra en la localidad del Rincón, en Jáchal. Es que Rosa Figueroa y su esposo colocaron un merendero en su domicilio particular, con el solo propósito de ayudar a los chicos de su zona y de esa forma agradecerle al Santo Cura Brochero por cuidarlos y protegerlos. De hecho es tanta la fe al santito argentino que su hijo lleva el nombre de José Gabriel. La mujer contó que “yo tuve un problema de salud antes de que mi hijo naciera, presión muy alta, y como todo salió bien, le pusimos el nombre del Santo a nuestro hijo y también pusimos un merendero en la casa como una forma de colaborar y agradecer”, detalló la mujer. Agregó que “nosotros arrancamos con el merendero porque no tenemos como cumplir la promesa de ir a Cura Brochero a agradecer. Es por esto que decidimos con mi marido hacer este merendero en nombre del santo”.

“La apertura del merendero fue el 8 de abril y nosotros lo hicimos por una promesa al Cura Brochero para agradecer por el bebé que nosotros tenemos. En ese momento arrancamos haciendo la copa de leche y todos los días les damos en la tarde”, con lo que los que menos tienen llegan luego de las 16.30 a tomar su copa de leche. También los viernes les preparan un chocolate con cosas dulces.

Agrega que “nosotros no le pedimos ayuda a nadie, son los mismos papás de los chicos los que colaboran con nosotros para darle a los chicos. Hay gente que viene de afuera y nos traen cosas, pero con mi marido seguimos así”.

El tema es que en la medida que se fue difundiendo la iniciativa, “la gente nos trae leche, alimentos y ropas que son de mucha ayuda”. Rosa explica que “los chicos en estos tiempos nos están pidiendo que cuando les vamos a hacer comida y todavía no tenemos como hacerles la comida. Ahora les puedo dar una tacita de leche”.
Cuenta que “siempre hace un poco más leche que la que se necesita, porque luego los chicos se la llevan en una botellita para poder tomarla en sus casas”.

La mujer contó que son los padres de los chicos que reciben la copa de leche los que colaboran en la elaboración todos los días.

Rosa sostiene que la mayoría de la gente “sabe donde vivimos y recibimos lo que nos puedan dar en nuestro hogar, el que quiera llevar cosas a los chicos lo puede hacer. Yo no pido porque tengo la idea de que las cosas vienen. No me gusta salir a pedir porque dicen que uno hace política con esto”.

Los que quieran comunicarse con esta pareja solidaria lo pueden hacer al correo alerosa1992@hotmail.com.