23.7 C
San Juan
domingo 19 septiembre 2021
InicioSociedadPor amor a la educación

Por amor a la educación

Juan Carlos Villalón es el director de la Escuela Albergue Buenaventura Collado en Sierras de Riveros en Valle Fértil. Este año cumplió 25 años en la docencia y desde hace 15 está en la escuela. Una historia para conocer y aplaudir.

En un par de días se le termina la carta médica. La cuenta la lleva en el calendario que tiene en el comedor de casa. Está ansioso de volver a su tarea amada, por supuesto que ama a la familia, pero ama su profesión como pocos en el mundo.

Juan Carlos Villalón tiene 53 años y en este 2021 cumplió 25 años en la docencia. Vallisto de nacimiento conoce a la perfección lo que es una necesidad.

En el corazón de la Sierra de Riveros, casi en el medio de la nada la Escuela Buenaventura Collado tiene 10 alumnos.

Tenía algunas opciones para estudiar, pero se inclinó por la de maestro. Sentía que por dentro lo carcomía las ganas de formar, de educar y de guiar.

Lo consiguió y los primeros 10 años lo encontraron volando de un lugar para otro. Incluso llegó hasta la Capital de San Juan. Pero justo hace 15 años le encendieron la mecha para que estallará de felicidad.

Había un cargo en la escuela Buenaventura Collado en el corazón de la Sierra de Riveros. Una escuela albergue con una matrícula cambiante, diminuta pero muy atrayente.

Y allá fue como maestro de grado con una matrícula de 10 alumnos. A partir de allí su vida cambió por completo.

Peligro inminente. El viaje de Astica hasta la escuela es en mula y los caminos que recorren docentes y alumnos es varios lugares ciertamente peligroso.

Se terminaron las comodidades, las exigencias fueron mayores y Juan Carlos comenzó a transitar un camino diferente en su vida, pero muy placentero en lo personal.

Lo primero a lo que debió adaptarse es a tener que subirse a una mula, arriba de ella tenía que recorrer 6 horas para llegar a la escuela.

“No fue fácil, yo soy del Valle y sabía de estos sacrificios porque había escuchado, pero nunca lo viví. Fue un comienzo abrupto y el acostumbramiento no fue fácil. Si bien eran lugares hermosos como paisajes, pero no para andarlos arriba de una mula. Si me abre caído. Hay huellas que deje marcadas” comienza relatando Juan Carlos.

Al llegar a la escuela se encontró con una matrícula muy baja. “Al principio eran 15 chicos y lo que parece fácil no lo es. Eran de diferentes edades y no se puede enseñar lo mismo, había que buscar un equilibrio. Pero todo se hacía más sencillo por la predisposición de ellos. Es increíble el amor que tienen para entregar”.

Invierno crudo. las temperaturas en esta epoca están por debajo de los -5°

De las comodidades de su casa pasó a vivir en un lugar donde no había luz eléctrica y por las noches la luna y las estrellas eran la compañía. Sin internet, ni celulares la apuesta era solo a libros para los diez días y la inventiva.

“Los chicos se quedan 10 días y 5 de descanso, sus padres los traen en una mula o los que tienen un burrito se suben a ellos y llegan. Otros caminan hasta 5 kilómetros. Para muchos de esos niños la escuela es la primera casa para ellos. Comparten todo y nuestra responsabilidad no solo se limita a ser docente, nos transformamos en cocineros, amigos y padres sustitutos”

Escucharlo hablar a Juan Carlos sobre su escuela es motivante y los tiempos de pandemia fueron muy complicados. Las ausencias se notaron y costó reencausar todo. “En la montaña no circulaba el virus, pero el miedo lo teníamos nosotros los docentes porque no queríamos llevarlo nosotros de la ciudad. Por suerte lo fuimos supliendo de a poco y salimos adelante no sin antes sufrir un poco” relata Juan Carlos.

No solo docentes cargan las mulas. Los animales son utilizados para trasladar elementos necesarios para la escuela como los matafuegos recargado una chapa para un techo con problemas.

El clima es un factor determinante para la zona. Inviernos crueles y veranos duros. Los trayectos son difíciles de transitar. Por suerte con el paso de los años la escuela ha ido presentando avances. Quizás el más importante es la energía eléctrica.

“La llegada del sistema fotovoltaico nos permitió tener luz y eso fue un avance muy importante y a partir de allí generamos otros avances como internet, calefacción o refrigeración. Comodidades que sirven para que los chicos puedan estar en las condiciones ideales para un buen aprendizaje”

En este último fin de semana, desde el Ministerio de Educación hicieron llegar algunos mobiliarios y elementos necesarios para la educación inicial lo cual ha permitido armar una buena sala de jardín de infantes.

“Cuando empecé con la docencia nunca imaginé llegar a donde estoy. Siento la necesidad de ayudar con la formación porque cuando uno educa a un chico que lo ve crecer y terminar con su ciclo siente el deber cumplido. Acá sabes de la vida de todos, sos parte de la familia y en cada una de ellas hay una historia diferente que muchas veces tenes que ayudar y guiar también” relata Juan Carlos que fue intervenido quirúrgicamente de una hernia inguinal por segunda vez en una década.

Las marcas de la vida no solo tienen que ver por las horas arriba de una mula o los diez días fuera de casa, tienen que ver con otras que este docente cincuentenario relata. “Hacer docencia en la frontera y lejos de la urbe no tiene precio. Se siente especial y exige una pasión más que la de un docente común. Gracias a Dios a mí me tocó la suerte de estar hoy acá, en esta escuela albergue, con apenas 10 alumnos, pero con la mejor responsabilidad que es la de educar, formar y guiar a niños y adolescentes”

La dirección de la Escuela Buenaventura Collado lo espera. Hay sillas y escritorios nuevos, pero hay algo que no cambia y es el amor de esos chicos que esperan por su maestro, por su segundo padre.

Siguenos por

33,852FansMe gusta
2,141SeguidoresSeguir
4,010SeguidoresSeguir
850suscriptoresSuscribirte

Últimas Noticias

- Advertisement -spot_img
WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com