La última medición de satisfacción política de la Universidad de San Andrés vuelve a exponer un clima de descontento extendido: el 69% de los argentinos manifestó estar insatisfecho con el rumbo del país, mientras que apenas el 29% se mostró conforme. El dato se mantuvo prácticamente sin cambios respecto de la encuesta anterior y confirma una percepción social marcada por la frustración y la incertidumbre.
El relevamiento, elaborado por el Laboratorio de Observación de la Opinión Pública (LOOP), se realizó entre el 5 y el 11 de agosto de 2026, con 1000 encuestas a adultos desde los 18 años. Además de medir el humor social, el informe evalúa el desempeño de los poderes del Estado, la aprobación del gobierno y la imagen de los principales referentes políticos del país.
En el plano institucional, la lectura también es negativa. El Poder Ejecutivo encabeza la valoración con apenas 27%, seguido por el Judicial (19%), el Senado (16%) y Diputados (15%). La fotografía general refleja una erosión de confianza que no se limita al oficialismo, sino que alcanza al conjunto del sistema político.
La gestión de Javier Milei registra un 35% de aprobación y un 61% de desaprobación. Según el informe, el nivel se estabilizó en las últimas semanas, especialmente después de la salida del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Ese dato sugiere que, por ahora, el Gobierno no logra revertir una tendencia de rechazo que sigue siendo mayoritaria.
Las preocupaciones centrales de la sociedad siguen concentradas en la economía y el empleo. La falta de trabajo aparece al tope con 39%, seguida por los bajos salarios (36%), la corrupción (34%) y la pobreza (30%). En ese contexto, el 57% cree que la situación empeoró respecto del año pasado y el 44% anticipa un deterioro hacia adelante, lo que consolida una mirada pesimista sobre la evolución del país.
La encuesta también ensaya un escenario electoral para las presidenciales de 2027. Si la elección fuera hoy, el peronismo quedaría al frente con 26%, seguido por La Libertad Avanza con 24%, en un cuadro de paridad que deja a los indecisos en 20%, un nivel considerado muy alto y potencialmente definitorio.
En términos de fidelidad electoral, el peronismo retiene el 69% del voto a Sergio Massa, mientras que La Libertad Avanza conserva el 61% de su apoyo en primera vuelta. El oficialismo, en cambio, retiene solo el 38% de quienes habían votado a Patricia Bullrich, un dato que evidencia una mayor dispersión dentro de ese electorado.
La evaluación de dirigentes también deja un saldo adverso: todos los nombres medidos presentan diferencial de imagen negativo. Entre las mejores valoradas aparecen Patricia Bullrich con 37%, Axel Kicillof con 36% y Myriam Bregman con 36%, mientras que más atrás se ubican Javier Milei, Cristina Fernández de Kirchner y Victoria Villarruel.
En el gabinete, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, lidera la imagen positiva, mientras que la secretaria general de la Presidencia concentra el diferencial más negativo, con 54%. El dato completa un panorama político atravesado por la desconfianza, en el que el Gobierno enfrenta el desafío de recomponer apoyo en un escenario social cada vez más exigente.




