Por estas horas, las incógnitas sobre el futuro de José Velis al frente de la Dirección General de Aduanas (DGA) siguen abiertas. El funcionario pidió licencia por una cuestión personal, aunque en el organismo circula la versión de que podría dejar el cargo en breve. La falta de una definición mantiene en suspenso la conducción de un área clave para el control del tráfico de mercaderías que ingresan y salen del país.
Fuentes oficiales consultadas por Agencia Noticias Argentinas sostuvieron el criterio informado el pasado 26 de agosto, cuando Velis se apartó de manera temporal: “No hay ningún cambio confirmado”. En la misma línea, dejaron trascender que la licencia responde a motivos personales. Esa explicación no coincide con lo que se escucha dentro de la Aduana, donde se afirma que el funcionario ofreció su renuncia a fines de agosto, pero no fue aceptada.
Según cuadros del área que hablaron con NA, la demora en resolver la situación se vincula con la ausencia de un reemplazante definido. “No hay otro capaz de asumir el cargo”, señalaron, y agregaron que la salida de Velis quedaría supeditada a que desde la conducción política se determine quién puede ocupar la jefatura. En ese marco, también expresaron que esperan que el eventual sucesor sea “un hombre de la casa”, con conocimiento de la dinámica interna del organismo.
Presión empresaria La discusión por la conducción de la DGA se da en paralelo con la preocupación de la Unión Industrial Argentina (UIA) por el contrabando y la competencia desleal. En un sondeo interno, la entidad indicó que 6 de cada 10 empresas afirmaron que esa problemática tiene un impacto alto o muy alto sobre su actividad. La proporción aumentó 5 puntos porcentuales respecto del mismo mes del año anterior, según el relevamiento citado por la UIA.
El estudio consignó que, entre las empresas afectadas, las principales consecuencias son la reducción de ventas (48,4%), la caída de rentabilidad (13,3%) y la presión para bajar precios (15,2%). La mitad de las compañías sostuvo además que los productos de origen externo se comercializan a valores artificialmente bajos, lo que empuja los precios locales por debajo de niveles que permitan cubrir costos mínimos de producción. La UIA sumó otras observaciones: falta de certificaciones obligatorias (15,3%), ausencia de trazabilidad (13,8%) y comercialización sin factura u otras formas de informalidad (13,2%).
Textil e indumentaria El impacto aparece con mayor fuerza en el complejo textil e indumentaria. La UIA señaló que la competencia desleal y el contrabando son considerados altos o muy altos por el 84,6% de las compañías textiles y por el 76,2% de las firmas de confecciones, cuero y calzado. En ese contexto, la definición sobre la continuidad de José Velis y sobre quién quedará a cargo de la DGA se volvió un dato a seguir, porque condiciona la capacidad estatal de fiscalización en un frente que empresarios industriales consideran creciente.




