El proyecto petrolero Sea Lion, ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, volvió al centro de la agenda política tras el discurso de Javier Milei de este jueves. Se trata de un desarrollo offshore en el Atlántico Sur que concentra reservas de hidrocarburos y es considerado el principal yacimiento descubierto en la cuenca Norte de Malvinas. Su avance reabre la disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido, con efectos sobre la política exterior y sobre la explotación de recursos naturales en una zona en conflicto.
Origen y escala del proyecto
Sea Lion fue descubierto en 2010 por la compañía británica Rockhopper Exploration, en aguas de entre 450 y 500 metros de profundidad. El material de origen lo presenta como uno de los mayores descubrimientos petroleros offshore realizados en el Atlántico Sur en las últimas décadas. Las estimaciones mencionadas hablan de cientos de millones de barriles recuperables, con cálculos que elevan el potencial total del área hasta 1.700 millones de barriles. De entrar en producción plena, el proyecto podría convertir a las Malvinas en un actor petrolero relevante de la región.
Control empresario y demoras
Según el texto original, el proyecto está controlado por Navitas Petroleum, con el 65%, y por Rockhopper Exploration, con el 35%. Tras años de demoras asociadas a cuestiones financieras y a la caída de los precios internacionales del petróleo, las empresas avanzaron con la decisión final de inversión para el desarrollo del campo. Ese paso es el que volvió a poner el caso en discusión pública, porque habilita una etapa más cercana a la explotación comercial y a la eventual generación de ingresos para el gobierno isleño y las operadoras.
Reclamo argentino y antecedentes legislativos
La Argentina sostiene que la exploración y explotación de Sea Lion violan sus derechos soberanos sobre Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. De acuerdo con el material de origen, cada avance del proyecto fue rechazado por distintos gobiernos argentinos ante organismos internacionales. En el plano legislativo, el tema motivó 10 proyectos presentados en el Congreso de la Nación. El más antiguo data de 2012 y fue impulsado por la exdiputada nacional Liliana “Chispita” Fadul, quien expresó el 26 de octubre de 2012 su preocupación por un acuerdo entre Rockhopper Exploration y Premier Oil para extraer petróleo en ese yacimiento.
Proyectos con estado parlamentario
En 2017, el diputado peronista Guillermo Carmona presentó un pedido de informes al Poder Ejecutivo sobre la no sanción de la petrolera británica Premier Oil PLC, que operaba en el área de Sea Lion. En la actualidad, el texto menciona 4 proyectos con estado parlamentario. Entre ellos figura el del senador Jorge Capitanich, que en agosto promovió una ley de Defensa Activa de los Recursos Naturales en los territorios y espacios marítimos argentinos ilegítimamente ocupados. También aparece una iniciativa de la diputada de UP Adriana Serquis, que expresó rechazo y pidió informes al Poder Ejecutivo Nacional sobre el avance de operaciones para extraer hidrocarburos en la cuenca Malvinas Norte.
Seguimiento institucional
El material agrega que el diputado fueguino Jorge Araujo Hernández presentó un pedido de informes sobre el avance del proyecto, mientras que Marcela Pagano rechazó los anuncios vinculados a la “Decisión Final de Inversión” de Sea Lion impulsado por Rockhopper Exploration PLC y Navitas Petroleum. Ya sin estado parlamentario, en 2024 la chubutense Eugenia Alianiello pidió saber si el Gobierno de Javier Milei inició acciones diplomáticas con el Reino Unido por la consulta popular realizada el 24 de junio de 2024 para respaldar la explotación petrolera en el yacimiento. Con ese cronograma, el seguimiento del caso seguirá atado a la evolución de la inversión, a las definiciones diplomáticas y a la respuesta legislativa en el Congreso.




