El presidente Javier Milei le ofreció a Patricia Bullrich ser su candidata a vicepresidenta en las elecciones presidenciales de 2027, en una conversación mantenida el viernes 9 de octubre en la quinta de Olivos. La senadora aceptó la propuesta en términos generales, pero ambos lados plantean condiciones para avanzar. En el Gobierno buscan un alineamiento político más cerrado, mientras que la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza pretende conservar margen de autonomía.
Según pudo saber iProfesional de fuentes oficiales, Bullrich no quiere quedar como una figura decorativa ni resignar su capacidad para opinar, discutir decisiones y construir poder propio. En la Casa Rosada interpretan que esa postura excede una negociación electoral y abre interrogantes sobre el lugar que podría ocupar dentro del oficialismo. La reunión entre ambos fue leída en el entorno presidencial como positiva y permitió descomprimir, al menos por ahora, versiones de ruptura.
Condiciones y equilibrio interno En el oficialismo sostienen que Milei busca contener a Bullrich y despejar especulaciones sobre una eventual candidatura presidencial propia de la senadora. Esa inquietud se reforzó después de que Bullrich dijera en encuentros con empresarios que “el proyecto debe ser reelegido” en 2027, una formulación que en Balcarce 50 fue leída como menos taxativa que una defensa explícita de la reelección del Presidente. En ese marco, la discusión no se limita a la fórmula sino también a la proyección de liderazgo dentro de La Libertad Avanza.
La eliminación de las PASO Otro eje de la negociación es la eliminación de las PASO, las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias. Para Milei y su entorno, esa reforma es una prioridad y una prueba de lealtad política. Bullrich, en cambio, sostiene que todavía no están los votos en el Senado, donde el oficialismo necesita 37 apoyos y cuenta con 31 según el recuento que circula en el Gobierno. La negociación involucra a gobernadores, al PRO y a sectores del peronismo que hoy presionan para mantener el sistema vigente.
En ese tablero, la Casa Rosada también observa la posición de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y de Eduardo “Lule” Menem, a quienes se atribuye influencia en la estrategia electoral. En paralelo, el ministro del Interior, Diego Santilli, aparece como uno de los encargados de buscar los votos necesarios con las provincias, mientras que el ministro de Economía, Luis Caputo, queda asociado a los recursos que reclaman los mandatarios para transferencias, obras y salarios. La pulseada por las PASO funciona así como un test concreto sobre el grado de coordinación entre la senadora y la conducción libertaria.
Escenarios abiertos Si la relación con Bullrich se deteriora, en el Gobierno ya circulan alternativas. Entre los nombres que aparecen figuran la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, aunque este último también tendría aspiraciones provinciales en La Rioja. Por ahora, la opción Bullrich sigue sobre la mesa, pero la definición dependerá de si el oficialismo logra compatibilizar una fórmula con peso propio con la disciplina política que Milei y su entorno consideran necesaria para 2027.




