La generación Z le empezó a hacer la cruz a Milei. Un informe de la Universidad Torcuato Di Tella reveló que la confianza en el Presidente cayó un 23% entre los jóvenes de 18 a 29 años. Esos mismos pibes que lo llevaron al Gobierno ahora le bajan el pulgar.
El núcleo duro que lo impulsó muestra grietas. La valoración positiva entre los más jóvenes se desplomó y marca un cambio fuerte en el electorado que fue clave en la campaña. El estudio analiza expectativas económicas y percepción de la gestión por segmento.
Mientras los adultos de ingresos medios y altos siguen acompañando, la erosión en los jóvenes encendió las alarmas en el esquema de comunicación del Gobierno. Los motivos del retroceso son varios y pegan en el bolsillo.
En campaña, la libertad individual y la crítica a la política tradicional calaron hondo entre estudiantes y trabajadores jóvenes. Pero el ajuste tarifario, la pérdida de poder adquisitivo y las dificultades para conseguir laburo formal empezaron a pasar factura.
El dato más jugoso: el desencanto no se fue a la oposición tradicional. Se convirtió en apatía política y escepticismo. Los jóvenes no confían en que la gestión dé resultados concretos a corto plazo.
Esto es un llamado de atención serio para el oficialismo. La franja de 18 a 29 fue el motor orgánico del movimiento libertario, articulando el mensaje por redes sociales. La contracción del 23% plantea un desafío de cara a los próximos meses.
La consolidación del rumbo económico será clave para frenar el desgaste en las bases que lo llevaron al poder. ¿Se le acabó el amor joven a Milei?




