El presidente Javier Milei habló este miércoles ante la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, y volvió a cuestionar al organismo al que calificó de “inútil”. Sostuvo que “solo sirve para alimentar a una casta de parásitos, disfrazados de burócratas bien intencionados”. El mensaje fue su tercer discurso en ese ámbito y combinó críticas al sistema multilateral con definiciones sobre la política exterior argentina.
En uno de los tramos centrales, el mandatario acusó a los “supuestos defensores de los Derechos Humanos” de haber “apañado a dictaduras sanguinarias y regímenes que lapidan mujeres en la calle”. También afirmó que votaron “sistemáticamente en contra de Israel” mientras guardaban silencio frente al “terrorismo islámico” y ante “genocidios de cristianos en el África”. Se trató de una intervención de tono confrontativo, con señalamientos directos a la trayectoria política del organismo.
Malvinas y Reino Unido Milei reiteró el reclamo argentino por la soberanía sobre las Islas Malvinas, a las que definió como “causa nacional”. Pidió a Reino Unido retomar el diálogo para “reanudar las negociaciones” con el objetivo de encontrar una solución pacífica a la disputa de soberanía. También cuestionó lo que describió como una interpretación “selectiva” del principio de libre determinación y mencionó a las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
El Presidente sostuvo además que la causa Malvinas muestra “la distancia que puede existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar”. Agregó que “no faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias”, y planteó que una institución que no logra que su palabra tenga efecto “pierde su autoridad”. En ese marco, afirmó que la Argentina eligió una defensa “pacífica, práctica y efectiva” y que no se sentará a esperar a que la ONU esté “a la altura de su propio mandato”.
Agenda 2030 e inteligencia artificial Milei también cuestionó la defensa de la Agenda 2030, a la que vinculó con regulación económica, cuestiones de género, debates ambientales e “inmigración descontrolada”. Anticipó que la Agenda 2045 también fracasará y señaló como “el ejemplo más grave” el manejo de la pandemia. Pese a esas críticas, aseguró que la Argentina seguirá participando en foros multilaterales, aunque pidió no confundir “cooperación con subordinación”.
En el cierre, el mandatario destacó el desarrollo de la Inteligencia Artificial y rechazó su regulación preventiva. Dijo que puede transformar economías, medicina, educación y gobernabilidad, y sostuvo que la Argentina buscará ubicarse “en la vanguardia de la libertad” para desarrollarla. Según su planteo, el país apuntará a un “marco jurídico de vanguardia”, sin regulación preventiva, con “responsabilidad limitada” para las empresas que operen con agentes de IA y beneficios fiscales. No se informó en el discurso un cronograma para esos cambios ni precisiones sobre su instrumentación legislativa o administrativa.




