El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, asistió el martes a la misa por el octavo aniversario de la muerte del exgobernador José Manuel de la Sota, organizada por su hija menor, la diputada Natalia de la Sota. La presencia del mandatario se leyó como un acercamiento político con la legisladora, que se había distanciado del cordobesismo. El gesto ocurrió después de que Llaryora también participara la semana pasada de otro acto convocado por Candelaria de la Sota en un hotel porteño.
Reencuentro político
En la ceremonia religiosa, Natalia de la Sota afirmó: “No tengo dudas que De la Sota estaría combatiendo y denunciando el daño que le están haciendo las políticas de Milei a los argentinos”. La frase se produjo con Llaryora en la primera fila y marcó uno de los pasajes más tensos del encuentro. La diputada sostuvo además que su padre “creía en el trabajo” y en “que el Estado cuidara a aquellos sectores de la sociedad que lo necesitaban”. Según expresó, eso no ocurre hoy porque “no se genera trabajo, no se cuida la industria, no se cuidan a los sectores más vulnerados”.
Antecedentes internos
La relación entre el sector de Natalia de la Sota y el oficialismo cordobés quedó tensionada el año pasado, cuando el entorno de la diputada manifestó enojo por la forma en que, según señaló, se la utilizó en los borradores de listas para las legislativas. Luego de esa disputa, la legisladora decidió competir por fuera del cordobesismo. En ese contexto, el año pasado no hubo presencia del PJ oficialista de Córdoba en los actos organizados por la familia ni referencias más allá de publicaciones en redes sociales.
Presencias y señales
La misa contó con la asistencia de Manuel Calvo, jefe de Gabinete de Córdoba, y de Daniel Pastore, ministro de Comunicaciones. Llaryora había estado también en el evento organizado por Candelaria de la Sota, junto con Juan Schiaretti, Sergio Massa, Jorge Brito, Juan Manuel Olmos y Carlos Bianco, entre otros. La repetición de nombres en ambas convocatorias reforzó la lectura de una recomposición de vínculos en torno a la familia De la Sota. Al mismo tiempo, la crítica de Natalia al Gobierno nacional dejó expuesta la distancia con la estrategia del cordobesismo de evitar una confrontación abierta con la Casa Rosada.
Escenario abierto
La secuencia deja pendiente la evolución de esa relación política en Córdoba, en particular después de la fractura que se expresó en las legislativas y en votaciones del Congreso. Por ahora, la única confirmación concreta es la coincidencia pública entre Llaryora y Natalia de la Sota en una misa con fuerte contenido político. El próximo dato a seguir será si ese acercamiento se traduce en nuevos encuentros, definiciones electorales o una recomposición más amplia dentro del peronismo cordobés.




