La crisis entre Javier Milei y Lula generó preocupación por el futuro operativo del Mercosur y por la implementación del acuerdo con la Unión Europea. En una reunión realizada el fin de semana en Buenos Aires, dirigentes del peronismo se reunieron con embajadores de países europeos, que temen que la pelea complique la puesta en marcha de ese entendimiento.
La advertencia se suma a lo que el canciller uruguayo Mario Lubetkin expresó en una entrevista publicada a comienzos de agosto por el diario uruguayo La Diaria, luego reproducida por LPO. Allí sostuvo que “este conflicto no solamente no ayuda a los brasileros y los argentinos sino tampoco los uruguayos y a los paraguayos”. También afirmó que “un Mercosur tensionado es malo para todos, es una mala noticia”.
Lubetkin agregó que el bloque tiene “un montón de temas importantísimos” en su agenda externa, entre ellos la negociación con la Unión Europea, con India, con Canadá y con los Emiratos Árabes Unidos. En ese marco, la tensión entre las principales economías del bloque aparece como un factor que puede afectar la coordinación política, aun cuando la estructura administrativa siga funcionando.
Lectura académica En la misma línea, Emanuel Porcelli, politólogo de la Universidad Nacional de Buenos Aires, dijo a LPO que “la tensión entre Milei y Lula claramente perjudica al Mercosur”. Añadió que puede distinguirse “la gestión burocrática que no se frena por la dimensión económica y la inercia institucional” de “el plano de la alta política”, al que definió como una situación inédita que podría complicar la apertura de nuevas agendas comerciales y el relacionamiento externo.
Porcelli también planteó que este escenario puede fortalecer la alternativa de acuerdos de libre comercio como los que propone Milei con Estados Unidos, en una lógica similar a la que, según su comparación, aplicó Luis Lacalle Pu con China. Sobre el acuerdo con la Unión Europea, indicó que existe “un proceso de ratificación en la cancha de los europeos” y que el desafío pasa por cómo impacta en el Mercosur la dificultad para negociar en conjunto los puntos pendientes y las adaptaciones regionales que exige la letra fina del entendimiento.
Negociación pendiente El politólogo sostuvo además que la discusión gira en torno al rol del Estado en la protección de ciertos sectores y al efecto que eso puede tener en la implementación. Según su análisis, no es equivalente que los países del bloque negocien por separado o que lo hagan de manera conjunta cuando se discuten temas sensibles para la industria manufacturera y el agronegocio. También afirmó que “Brasil necesita mucho a la argentina a la hora de tensar esa relación”, una condición que, a su juicio, puede incidir en el proceso de aplicación del acuerdo.
Porcelli cerró con una definición sobre el margen de maniobra político disponible: “Es difícil pensar cualquier modificación de fondo sin una decisión de orientación política de los presidentes. El Mercosur va a seguir funcionado pero es difícil pensar una modificación sustantiva en un escenario como este”. La evolución del conflicto entre Argentina y Brasil queda así atada a la ratificación europea y a la capacidad del bloque para sostener posiciones comunes en las próximas negociaciones internacionales.




