La CGT resolvió no movilizarse este miércoles por el Día de la Industria y, en cambio, realizará un acto en su sede de Azopardo 802. La decisión se inscribe en una línea de menor exposición callejera mientras la conducción sindical define sus próximos pasos en medio de la crisis del sector industrial. Antes de una eventual nueva etapa del plan de lucha, la central mantiene pendiente una reunión de su mesa chica.
La posibilidad de marchar el 2 de septiembre había sido planteada por Rodolfo Daer, dirigente de Alimentación, en una reunión del 7 de julio con la CGT, las dos CTA y la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular). Ese encuentro formó parte del esquema de acciones que comenzó el 22 de julio con una movilización al Congreso en respaldo a los jubilados. Sin embargo, desde entonces no hubo avances sobre una protesta específica por la industria.
En ese período, las convocatorias impulsadas por el sindicalismo registraron una participación cegetista acotada. Eso ocurrió en las marchas al Congreso para rechazar el proyecto Inviolabilidad de la Propiedad Privada, el 6 de agosto, en la movilización por San Cayetano, el 7 de agosto, y en la actividad para visibilizar el endeudamiento de familias y pymes, el 20 de agosto. La marcha prevista para el día del Consejo del Salario se levantó cuando la reunión pasó a formato virtual y no presencial.
Diferencias internas En esa última instancia hubo diferencias dentro de la coalición sindical. Las dos CTA eran partidarias de movilizarse igual frente a la Secretaría de Trabajo, en Leandro N. Alem 650, pero la CGT impuso su criterio de no hacerlo porque el encuentro iba a realizarse por Zoom. Finalmente, las dos fracciones ceteístas priorizaron la unidad con la central obrera y desistieron de salir a la calle ese día.
En lugar de la marcha por el Día de la Industria, la CGT difundió un flyer en redes sociales para anunciar un acto este miércoles a las 10, con el objetivo de “debatir el futuro estratégico de nuestra industria nacional”. Entre los participantes previstos figuran dirigentes de la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina (CSIRA), presidida por Ricardo Pignanelli, del gremio SMATA.
Más allá de las críticas por los efectos de la política económica de Javier Milei, el sindicalismo mostró la semana pasada una orientación centrada en el debate sectorial. La CGT organizó en Rosario un encuentro con entidades industriales, metalúrgicas y de comercio, mientras que la CSIRA hizo una actividad similar en un predio del gremio de mecánicos en Cañuelas. El próximo paso inmediato es la reunión de la mesa chica cegetista, que deberá definir si esa estrategia se mantiene o si reaparece la opción de nuevas medidas de fuerza.




