El Gobierno nacional avanzó bajo secreto militar con una nueva adquisición para las Fuerzas Armadas, que incluye la evaluación de submarinos y la previsión de fondos para sumar fragatas. La decisión quedó formalizada en el decreto 1205/2026, publicado el lunes 19 en el Boletín Oficial y firmado por el presidente Javier Milei y Carlos Presti, ministro de Defensa. El esquema impide conocer públicamente las características del material, el monto de la operación, el proveedor y la fuerza que recibirá los equipos.
Capacidad submarina En paralelo, el Gobierno mantiene gestiones para recuperar la capacidad submarina de la Armada Argentina, perdida por completo tras la tragedia del ARA San Juan en noviembre de 2017, cuando murieron sus 44 tripulantes. La operación contemplada es la compra de tres submarinos de ataque de propulsión convencional por hasta u$s2.300 millones, destinados a la base naval de Mar del Plata. Según la información difundida, la operación contaría con financiamiento internacional.
La confirmación oficial sobre ese punto llegó a través del jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, el almirante Marcelo Della Nogare, durante una exposición en el Rotary Club de Buenos Aires. El alto mando señaló que Alemania y Francia ofrecieron financiar el 100% de la operación y respaldaron formalmente a las empresas competidoras. En esa línea, el oficialismo analiza dos alternativas técnicas: la francesa Naval Group, con submarinos clase Scorpène, y la alemana ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS), con sumergibles diésel-eléctricos clase Tipo 209NG.
Las opciones técnicas El Scorpène es presentado como un submarino de quinta generación, con un desplazamiento cercano a las 2.000 toneladas en sus variantes modernas y capacidad de hasta 80 días de autonomía, según la información técnica citada. También cuenta con seis tubos lanzatorpedos y la integración nativa de misiles antibuque SM-39 Exocet. La versión más reciente incorpora baterías de Ion-Litio para prolongar el tiempo de inmersión sin usar snorkel, mientras que el Tipo 209NG aparece como una alternativa de unas 1.590 toneladas, con costos operativos inferiores y menor firma acústica.
El modelo alemán ofrece ocho tubos frontales y el sistema de combate ORCCA, usado en los Tipo 212CD, además de la transición a baterías de litio sin modificaciones estructurales en el casco. Della Nogare calificó a ambos modelos como “excelentes” y sostuvo que cumplen con los requerimientos técnicos del Comando de la Fuerza de Submarinos. También precisó que los informes técnicos ya fueron elevados al Poder Ejecutivo, por lo que la definición final quedó en el plano político: seleccionar un modelo o postergar la compra.
Presupuesto 2027 En paralelo a esa evaluación, el Gobierno incorporó al proyecto de Presupuesto Nacional 2027 una autorización de crédito público por hasta u$s2.300 millones para los tres submarinos. La propuesta figura en la segunda página de la planilla anexa al artículo 42 de la norma y prevé que la operación se instrumente mediante un préstamo con un plazo mínimo de amortización de tres años. La misma planilla suma otros u$s1.200 millones para dos fragatas multimisión destinadas a la base naval de Puerto Belgrano, con lo que el financiamiento potencial alcanza los u$s3.500 millones.
La iniciativa faculta al Ministerio de Economía a adecuar las condiciones financieras según la disponibilidad del mercado y obliga a informar trimestralmente y de manera fehaciente a ambas cámaras del Congreso sobre el uso de la autorización. Con ese esquema, el avance del programa naval queda atado a la definición política sobre el modelo elegido y a la tramitación legislativa del presupuesto, que concentra el respaldo financiero para las dos compras previstas.




