Brasil ratificó este lunes su respaldo al reclamo de soberanía de la Argentina sobre las Islas Malvinas, en una señal diplomática que volvió a poner el tema en la agenda bilateral. La definición se produjo en medio de las diferencias políticas entre los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y Javier Milei.
La posición fue expresada por Eduardo Uziel, encargado de Negocios de Brasil en Argentina, durante la celebración del Día Nacional de la República Federativa de Brasil en el Salón Dorado del Teatro Colón. Allí afirmó que la relación entre ambos países excede a las administraciones de turno y que el vínculo se sostiene sobre una trayectoria de más de dos siglos.
“Tenemos una amistad de más de 200 años, más fuerte que cualquier mezquindad o temporaria miopía”, dijo el diplomático ante una concurrencia integrada por dirigentes políticos, legisladores, empresarios y representantes diplomáticos. En otro tramo de su discurso, agregó: “La muestra de amistad es independiente de los gobiernos, del fútbol, que es mayor que cualquier fantasía, más fuerte que cualquier mezquindad o temporaria miopía”.
Posición sobre Malvinas Uziel también se refirió de manera específica a la cuestión de soberanía y sostuvo que el apoyo brasileño a la posición argentina se mantiene desde 1833. “El apoyo brasileño se mantuvo invariable desde 1833 a la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. Política de Estado siempre por convicción”, afirmó, en una definición que el acto presentó como continuidad de la política exterior de Brasil.
El encuentro en el Teatro Colón reunió además a figuras de distintos espacios. Entre los presentes estuvieron los ex cancilleres Felipe Solá y Jorge Taiana, el ex vicecanciller Eduardo Valdés y la ex gobernadora de Tierra del Fuego Rosana Bertone. También asistieron los ex embajadores Jorge Argüello, Gabriel Fuks, Ricardo Alfonsín y Diego Guelar, además de Fernando Straface, Maximiliano Ferraro, Pablo Juliano, Francisco de Santibañes, Marcelo Elizondo y Rosendo Fraga.
La ratificación brasileña no modifica por sí misma el debate de soberanía, pero sí refuerza una línea diplomática sostenida por Brasil en foros y ámbitos bilaterales. El dato relevante para seguir es la continuidad de esa postura en el plano oficial, en un contexto regional atravesado por diferencias políticas entre Buenos Aires y Brasilia.




