El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva convocó a la encargada de negocios de la Embajada argentina en Brasilia, Emilia Cortés, para pedir explicaciones por la posible participación de funcionarios de Javier Milei en el traslado de Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos. El planteo se produjo después de que el dirigente brasileño atravesara territorio argentino y abordara un avión privado en Puerto Iguazú.
Según reportes de medios brasileños, la reunión se realizó el jueves por la tarde en la sede de Itamaraty, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil. El encuentro estuvo encabezado por João Marcelo Galvão de Queiroz, jefe del Departamento del Mercosur de la Cancillería, y duró pocos minutos. La representación argentina no fue recibida por las máximas autoridades del ministerio y no hubo comunicado oficial.
La administración de Lula buscó, según la información disponible, evitar una escalada del conflicto diplomático en un contexto de relación bilateral tensa. Por el momento, Brasil no anunció nuevas sanciones ni medidas adicionales contra la Argentina. La convocatoria se conoció además mientras el canciller argentino Pablo Quirno y su par brasileño, Mauro Vieira, participaban de la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G20 en Atlanta, Estados Unidos.
Antecedentes y traslado
El episodio se produjo después de que Flávio Bolsonaro perdiera el balotaje presidencial del domingo frente a Lula da Silva. De acuerdo con el material disponible, el dirigente brasileño abandonó su país pese a que el juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal, le había ordenado entregar sus pasaportes y le había prohibido viajar al exterior, en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero. Los registros de la Dirección Nacional de Migraciones indican que ingresó a la Argentina el martes 27 de octubre, a las 22.50, por el puente internacional Tancredo Neves, acompañado por su esposa y sus dos hijas.
La familia se trasladó después al aeropuerto de Puerto Iguazú, donde abordó un avión privado operado por Baires Fly. La aeronave despegó durante la madrugada del miércoles con destino declarado a Guayaquil, Ecuador, y luego continuó hacia Miami. El Gobierno argentino sostiene que el dirigente brasileño ingresó y salió del país con documentación válida y sin impedimentos migratorios registrados, y remarcó que no existía una orden de captura internacional ni una alerta de Interpol que obligara a detenerlo.
Investigación en Comodoro Py
Las circunstancias del traslado quedaron bajo investigación en Comodoro Py. La jueza federal María Eugenia Capuchetti ordenó medidas preliminares a pedido de la fiscal Paloma Ochoa para determinar si existieron irregularidades o responsabilidades de funcionarios argentinos. Entre otras actuaciones, la magistrada requirió informes a Cancillería y Migraciones para establecer si las autoridades nacionales habían recibido advertencias sobre las restricciones judiciales que pesaban sobre Bolsonaro y qué controles se realizaron durante su paso por el país.
La controversia se profundizó luego de que el excandidato brasileño difundiera una carta desde Estados Unidos en la que agradeció públicamente a Milei y al presidente Donald Trump por su llegada a territorio estadounidense. El nuevo reclamo diplomático se suma a una relación bilateral deteriorada desde agosto, cuando Brasil redujo la representación entre ambos países al nivel de encargados de negocios. Desde entonces, ninguna de las dos administraciones mantiene un embajador al frente de su representación en el país vecino.
La tensión también aumentó durante la campaña presidencial brasileña, en la que Milei respaldó a Bolsonaro. Tras el triunfo de Lula, la Casa Rosada evitó felicitar formalmente al mandatario reelecto. Por ahora, no se confirmó una reunión bilateral entre Quirno y Vieira para abordar específicamente el episodio, mientras continúan las investigaciones sobre el traslado de Bolsonaro hacia Estados Unidos.




