A pocas horas del cierre del G20 de Finanzas, el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo una reunión de unos 20 minutos con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, en el hotel Omni Grove Park Inn. El encuentro se desarrolló en el marco de la relación entre los gobiernos de Donald Trump y Javier Milei y estuvo orientado a revisar el escenario internacional. Según el texto original, Caputo buscó conocer de primera mano la visión de la administración republicana sobre la crisis en Medio Oriente y sus consecuencias geopolíticas.
Respaldo público Antes de la bilateral, Bessent había destacado en una entrevista con Larry Kudlow el rumbo económico argentino. "Creo que tenemos una oportunidad histórica en el hemisferio occidental liderada por Argentina y las reformas que allí se están llevando a cabo", dijo el funcionario estadounidense. También sostuvo que el respaldo electoral a Milei mostró cambios políticos en la región y mencionó a Argentina, Bolivia, Colombia, Chile y Ecuador como parte de esa tendencia. Durante esa entrevista, Caputo estaba sentado en la segunda fila y, según la crónica, sonrió al escuchar las definiciones de Bessent.
El encuentro se produjo ante la presencia de los ministros de Finanzas del G20, además de Kristalina Georgieva, titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), y Ajay Banga, presidente del Banco Mundial. El texto original señala que ambos mantienen una relación cercana con el Gobierno argentino y son considerados aliados relevantes dentro del sistema económico y financiero internacional. En ese contexto, la bilateral entre Caputo y Bessent combinó el respaldo de Washington al programa económico argentino con el análisis del cuadro geopolítico global.
Antecedentes financieros La reunión fue el primer cara a cara entre ambos desde el respaldo financiero que Estados Unidos brindó a la Argentina en octubre de 2025, en medio de una fuerte presión sobre el mercado cambiario. Según el material de origen, en esa etapa el Tesoro estadounidense intervino en el mercado y anunció un swap de monedas por u$s20.000 millones. Luego, Bessent habló de ampliar la asistencia con otros u$s20.000 millones con participación del sector financiero, aunque esa segunda parte no se concretó. El vínculo también tiene una dimensión comercial y geopolítica, con la Casa Blanca orientada a implementar el acuerdo bilateral firmado en febrero y a reducir la influencia de China en la región.
Deuda y reservas El texto agrega que la reunión permitió revisar el estado de la relación bilateral y el escenario financiero internacional. La Argentina enfrenta vencimientos de deuda relevantes durante 2027 y, según las estimaciones difundidas, deberá afrontar pagos por alrededor de u$s25.000 millones el próximo año, en parte con tenedores de bonos internacionales, Bopreal y títulos emitidos en dólares en el mercado local. En paralelo, el riesgo país se mantiene por encima de los 500 puntos, un nivel que continúa encareciendo el acceso al crédito internacional. El Gobierno, de acuerdo con el material, descartó volver a los mercados externos para cubrir los próximos vencimientos y apunta a combinar compra de reservas con distintas fuentes de financiamiento.
Agenda en el G20 Durante las sesiones generales del foro, Caputo defendió el programa económico del Gobierno y sostuvo que la estabilidad macroeconómica es la base para lograr crecimiento sostenido. También remarcó el papel de la inversión privada y de una menor intervención estatal en la estrategia de desarrollo. En Asheville, además, se reunió con Kristalina Georgieva para analizar la agenda económica argentina y los avances del programa de estabilización, y con Ajay Banga para tratar la agenda de crecimiento y la cooperación del Banco Mundial. Tras el encuentro con Bessent y el cierre de su agenda en el G20, Caputo tenía previsto regresar a Buenos Aires.




