El senador Joaquín Benegas Lynch decidió desmarcarse de un acto convocado por Roque Fleitas, presidente de La Libertad Avanza en Entre Ríos, luego de enterarse de que era objeto de burlas en los chats libertarios de la provincia y de que lo trataban como el “nuevo Adorni”.
La reacción expone algo más que una disputa personal: deja al descubierto la fragilidad de la interna libertaria entrerriana, atravesada por recelos, pases de factura y una puja por el control político del espacio. En ese marco, el episodio terminó profundizando el desgaste de la conducción provincial y complicando cualquier intento de exhibir unidad hacia afuera.
Según lo publicado por LPO, Benegas Lynch tiene una empresa dedicada a gestionar la venta de tierras argentinas a extranjeros, una actividad que lo coloca bajo la lupa por el conflicto de interés que supone su eventual participación en debates legislativos sobre esa materia. El señalamiento se volvió todavía más sensible después de que el senador quedara asociado a la discusión sobre la ley de tierras.
El malestar se trasladó al funcionamiento parlamentario. Fastidiado por la revelación y por la caída del capítulo referido a la venta de tierras a extranjeros, Benegas Lynch descargó su enojo contra senadores aliados al gobierno que no acompañaron ese tramo de la iniciativa. Los calificó de “tibios” y recibió como respuesta insultos, en una secuencia que terminó debilitando otro apartado de la ley de Propiedad Privada.
Las consecuencias políticas no tardaron en aparecer. De acuerdo con lo que trascendió, los senadores le habrían pedido a Lule Menem que limite las intervenciones del entrerriano para evitar nuevos traspiés públicos. La preocupación no es menor: en un oficialismo que busca ordenar su representación legislativa, cada movimiento que expone contradicciones internas erosiona la estrategia general.
En Entre Ríos, además, la disputa adquirió otra dimensión. Benegas Lynch había desembarcado como interventor político de Karina para acercar a las dos vertientes de la interna provincial, representadas por Beltrán Benedit y Roque Fleitas. Aunque cumplió ese rol durante la campaña y logró instalarse en la lista de senadores, luego se instaló en Buenos Aires y no regresó, lo que alimentó reproches en su distrito.
La tensión se agravó porque Fleitas busca ordenar el armado de listas para 2027 y teme quedar relegado por la influencia del senador, a quien en la provincia siguen considerando la figura libertaria más relevante por su cercanía con Javier Milei. En ese contexto, el acto que había convocado como gesto de “unidad” terminó vaciándose: apenas unas ochenta personas asistieron al encuentro en Colón.
La escena dejó una postal incómoda para el espacio. Mientras el salón se vaciaba, una vecina se acercó a los presentes y les reprochó la situación social con una frase que sintetizó el clima de malestar: “¿Por qué no se van a la puta que los parió?”. “Nos estamos cagando de hambre, loco”, gritó la mujer.
La crisis interna también se superpone con el frente judicial y mediático que rodea a Benegas Lynch. En los chats se difundieron notas sobre una fiesta de tres días en su casa colonial de Paraná y otra publicación que da cuenta de que recibió $120 millones del Banco Nación para su empresa de tierras, hecho por el cual la diputada Marcela Pagano presentó una denuncia penal este lunes.
Así, el episodio en Entre Ríos no solo exhibe un choque de egos dentro del oficialismo libertario: también refleja el costo político de las sospechas sobre intereses privados, la debilidad de los liderazgos territoriales y la dificultad del espacio para sostener disciplina interna mientras crecen las tensiones de cara al próximo ciclo electoral.



