Un robo en un departamento del barrio Sarassa, en Capital, volvió a poner en foco la vulnerabilidad de las viviendas particulares frente a hechos cometidos en ausencia de sus ocupantes. La víctima fue una abogada, de apellido Villalba, cuya propiedad fue violentada mientras permanecía fuera durante varias horas.
La denuncia fue radicada el lunes por la tarde en la Comisaría 3° de Trinidad, y la investigación quedó en manos de la UFI Delitos contra la Propiedad. Desde ese momento, la tarea de los pesquisas se concentra en reconstruir cómo se produjo el ingreso y en identificar a los responsables.
Según el relato de la profesional, había salido de su departamento a primera hora de la mañana y regresó durante la siesta. Al volver, advirtió que la puerta de acceso había sido forzada y que en el interior había señales de una revisión minuciosa de sus pertenencias.
El dato más sensible de la denuncia es la sustracción de $1.350.000 en efectivo, dinero que la mujer guardaba debajo del colchón de su habitación. El hallazgo confirma que los autores conocían, o al menos localizaron con rapidez, el lugar donde estaban los ahorros.
Más allá del dinero, los delincuentes también se llevaron un sello profesional con el nombre de la abogada y la llave de su automóvil Fiat. A eso se suman otros objetos cuya faltante todavía está siendo precisada por los investigadores.
Por estas horas, la Justicia intenta establecer si el episodio respondió a una planificación previa o si se trató de un robo oportunista. En cualquiera de los dos escenarios, el caso expone no solo una pérdida material importante, sino también el riesgo de que elementos personales y profesionales terminen en manos de terceros.



