La madrugada de este miércoles volvió a exponer la vulnerabilidad de los hogares frente a la inseguridad urbana en Capital. En una vivienda de calle Santiago del Estero, en Concepción, Silvana Ríos, de 44 años, se encontró cara a cara con un delincuente encapuchado que había ingresado tras forzar la puerta principal.
Según fuentes policiales, la mujer se despertó alrededor de las 4 al oír ruidos en el comedor y, al acudir con su celular para verificar qué ocurría, se topó con el intruso, que le exigió dinero. Ante la respuesta de que no tenía plata, el sujeto le arrebató el teléfono Samsung de la mano.
La reacción de la víctima fue resguardarse de inmediato junto a sus hijos en una de las habitaciones de la casa. Ese encierro permitió evitar un contacto directo mayor con el asaltante, pero también dejó en evidencia la rapidez con la que se desarrolló el hecho y la indefensión de la familia dentro de su propio domicilio.
Mientras la mujer y los chicos permanecían encerrados, el delincuente aprovechó para sustraer una Playstation 5 con dos joysticks y un microondas, de acuerdo con lo informado por voceros policiales. La maniobra confirma que el ataque no fue un simple intento de robo, sino una irrupción planificada para llevarse objetos de valor en pocos minutos.
Cuando la situación se calmó y la damnificada advirtió que el agresor ya no estaba, salió de la habitación y pidió ayuda. El episodio volvió a poner en primer plano el impacto que este tipo de delitos tiene sobre las víctimas, que además de perder bienes materiales quedan expuestas a una sensación de amenaza e invasión difícil de revertir.



