La Justicia de Santa Fe dictó el sobreseimiento definitivo del adolescente de 15 años que protagonizó el ataque armado en la Escuela N.º 40 Mariano Moreno, de San Cristóbal, donde murió Ian Cabrera, de 13 años, y otros ocho estudiantes resultaron heridos.
La resolución fue firmada por el juez penal José Boaglio, a partir de un pedido de la defensa de Gino C.. El magistrado sostuvo que el adolescente no puede recibir una condena penal por el hecho, porque al momento del ataque regía un marco legal que lo excluía de ese régimen de responsabilidad. El episodio ocurrió el 30 de marzo de 2026.
El fundamento central del fallo es que el acusado tenía 15 años cuando ocurrió el ataque y, bajo la normativa vigente entonces, no podía ser sometido a una condena penal. La resolución también remite al principio de irretroactividad de la ley penal más gravosa, que impide aplicar hacia atrás una norma posterior para perjudicar al acusado. En este caso, la reforma que redujo la edad de imputabilidad a los 14 años no estaba vigente al momento del hecho.
Alcance del sobreseimiento Según lo informado sobre la resolución judicial, el sobreseimiento no desconoce la participación del adolescente en el ataque, sino que establece que no puede imponérsele una pena dentro del sistema penal. En términos procesales, la decisión cierra la posibilidad de avanzar con una condena por este hecho bajo el marco legal aplicado por el tribunal.
Reconstrucción del ataque El episodio ocurrió minutos después de las 7, cuando los alumnos estaban reunidos en el patio interno para el izamiento de la bandera. De acuerdo con la reconstrucción del caso, el adolescente ingresó al establecimiento con una escopeta escondida en la funda de una guitarra, pasó por los sanitarios y luego salió al patio con el arma. Allí efectuó entre cuatro y cinco disparos contra los estudiantes.
Uno de los proyectiles alcanzó a Ian Cabrera, que murió en el lugar. Otros ocho alumnos sufrieron heridas de distinta consideración. El ataque terminó cuando un asistente escolar intervino, desarmó al agresor y lo redujo hasta la llegada de la Policía. Después, el establecimiento fue evacuado y quedó bajo custodia de los investigadores.
Qué sigue Aunque el proceso penal quedó cerrado en los términos resueltos por el tribunal, la información difundida indica que el adolescente continuará bajo intervención de los organismos correspondientes de niñez y salud mental. El caso volvió a instalar en agenda los límites de la legislación penal aplicable a menores de edad y el alcance de las respuestas institucionales ante hechos de extrema gravedad.




