Enrique Guardia obtuvo una suspensión de juicio a prueba por un año en una causa tramitada por el Procedimiento Especial de Flagrancia, luego de un episodio ocurrido el 7 de septiembre en un pool de Rawson. El caso quedó asentado en el legajo fiscal y fue impulsado por el fiscal Fernando Bonomo. La resolución evitó la apertura de un juicio oral, aunque impuso reglas de conducta y una prohibición de acercamiento.
Según la acusación, Guardia llegó al local alrededor de las 4 y comenzó a molestar a dos personas que jugaban, hasta que terminó integrándose a la partida. Luego arrojó con fuerza una bola de pool contra la mesa y, ante el reclamo del propietario, identificado por su apellido Luna, respondió con insultos. El episodio escaló cuando arrojó un envase de cerveza contra el lugar y provocó que estallara, de acuerdo con lo incorporado al expediente.
Amenazas y denuncia
Tras salir del establecimiento, Guardia habría amenazado al dueño del pool. Luna llamó al 911 por temor a que regresara armado o con algún elemento con el que pudiera atacarlo, según el relato judicial. Más tarde, un cuidacoches le informó al denunciante que el acusado se había retirado, pero que había dicho que volvería y lo mataría. Esa comunicación motivó una nueva intervención policial en la zona.
Cuando un móvil comunal recorría las inmediaciones de Espeleta y Mendoza, los efectivos observaron a un hombre vestido de oscuro que arrojaba elementos contra el frente de un local comercial. Al advertir la presencia policial, el sospechoso corrió y se inició una persecución a pie, hasta que fue alcanzado y aprehendido. En esa instancia, según el legajo, continuó insultando e intentando agredir a los policías.
Daños en el móvil y salida alternativa
El expediente agrega que, ya dentro del móvil comunal, Guardia siguió a las patadas y golpeó las puertas del vehículo, lo que provocó daños registrados por los efectivos. Luego fue trasladado a la Comisaría 6ta, donde también se presentó Luna como denunciante de las amenazas. La causa ingresó al Sistema Acusatorio y derivó en el procedimiento de flagrancia, que permite una respuesta judicial rápida ante hechos cometidos en el momento o con prueba inmediata.
Finalmente, el caso se cerró con una suspensión de juicio a prueba por un año. Como parte del acuerdo, Guardia deberá cumplir una reparación simbólica, realizar trabajo no remunerado para el Estado y respetar una prohibición de acercamiento. Si incumple esas condiciones, el expediente puede reactivarse y avanzar hacia un juicio, según el marco previsto para este tipo de salidas alternativas.




