A casi dos semanas del accidente en Ischigualasto, San Juan continúa atravesando el impacto de una tragedia que dejó siete tripulantes muertos, entre ellos el subjefe de Policía y jefes de Bomberos. La dimensión de la pérdida todavía condiciona el desarrollo de la investigación y mantiene la atención puesta en las conclusiones técnicas que puedan surgir del peritaje.
La causa permanece en el ámbito de la justicia federal, bajo la intervención del fiscal Francisco Maldonado. Según explicó Delgado en Pelado Stream, la escena fue preservada por la policía local antes de la llegada de los especialistas, un paso que resulta clave para sostener la cadena de custodia y ordenar el análisis posterior de lo ocurrido.
El eje de la pesquisa está ahora en un dispositivo enviado a Estados Unidos para ser examinado. La incertidumbre sobre su contenido sigue abierta, ya que no se precisó si se trata de una caja negra o de un simple grabador de voz. Esa indefinición retrasa las certezas y obliga a esperar un informe técnico que permita reconstruir los segundos previos al siniestro.
En paralelo, Delgado sostuvo como hipótesis principal la profesionalidad del piloto y señaló que, al momento del despegue, las condiciones climáticas eran favorables. Sin embargo, el desenlace muestra que algo alteró el curso del vuelo y terminó en una tragedia de alto impacto institucional y operativo para la provincia.
Tras las muertes, ya fueron reemplazadas las autoridades de las áreas afectadas para asegurar la respuesta ante emergencias. Ligorria quedó al frente de Bomberos y Morales en Protección Civil, en una reorganización que busca sostener la capacidad de reacción mientras avanza una investigación que todavía no ofrece respuestas definitivas.




