La investigación por la muerte de Maximiliano Flores Núñez, de 26 años, en la Comisaría 2da sumó un dato central: la autopsia determinó que el deceso se produjo por causas naturales, según fuentes del caso citadas por Telesol.
El joven había sido detenido durante la madrugada, luego de ser señalado por el presunto robo del teléfono celular de un adolescente de 17 años. De acuerdo con la investigación, fue reducido por vecinos, entregado a la Policía y trasladado a la dependencia de Concepción. La definición forense resulta relevante porque orienta la reconstrucción judicial de las últimas horas de vida del detenido.
La secuencia dentro de la dependencia Flores Núñez ingresó a la comisaría alrededor de las 6. Mientras permanecía alojado allí, sufrió una primera descompensación y recibió asistencia médica. Más tarde, cerca de las 8:30, volvió a perder el conocimiento cuando los efectivos se disponían a trasladarlo para que fuera examinado por un médico legista. Ante esa nueva emergencia, los policías pidieron otra ambulancia.
Cuando llegó el personal sanitario, constató que el joven había fallecido. Esa secuencia quedó bajo investigación de la UFI Delitos Especiales, que intervino para establecer si existían responsabilidades penales vinculadas con la aprehensión, el traslado o la atención posterior dentro de la dependencia policial.
El alcance del informe forense El estudio sobre el cuerpo permitió establecer, finalmente, que la muerte fue natural. Ese resultado aporta el principal elemento técnico para descartar, desde la causa de muerte fijada por la autopsia, que el fallecimiento haya sido provocado por una agresión u otra maniobra. Antes de conocerse ese informe, la pesquisa había contemplado distintas hipótesis, incluida la posibilidad de que las lesiones sufridas durante la aprehensión civil tuvieran relación con el desenlace.
Antes de llegar a la comisaría, Flores Núñez había sido reducido por tres personas que intervinieron para auxiliar al adolescente presuntamente víctima del robo. Esa aprehensión civil también había quedado bajo análisis judicial por los registros y testimonios que indicaban que el joven habría recibido golpes durante la intervención. La causa continúa a cargo de los fiscales Roberto Ginsberg y Agostina Ventimiglia, de la UFI Delitos Especiales, que deberán cerrar la reconstrucción de los hechos a partir del informe autopsial y del resto de las medidas pendientes.




