El abogado sanjuanino Guillermo Toranzo informó este miércoles que delincuentes hackearon su cuenta de WhatsApp y la usaron para ofrecer una presunta venta de 5.000 dólares a 1.470 pesos por unidad. Desde el perfil comprometido enviaron un mensaje a sus contactos en el que preguntaban: “Si te interesa o sabés de alguien que quiera comprar, ¿podrías avisarme?”. El episodio encaja en una modalidad de estafa que se apoya en la suplantación de identidad digital para intentar obtener dinero de terceros.
Tras advertir la maniobra, Toranzo difundió otro mensaje para informar que su celular y sus cuentas habían sido comprometidos. También pidió a sus contactos que no abran enlaces ni realicen transferencias a partir de mensajes enviados desde su número. La advertencia buscó cortar la continuidad del engaño y evitar que el fraude alcanzara a personas de su agenda.
Antecedentes en San Juan
El caso se suma a otros episodios reportados en 2022 en San Juan, cuando fueron afectados el ministro de la Corte Olivares Yapur, la Embajadora del Sol Valentina González, el árbitro Emanuel Ejarque y el ciclista Nicolás Tivani. Según el material original, las autoridades señalaron entonces que estos casos aumentan y que alcanzan a personas de distintas edades. El patrón se repite: acceso indebido a la cuenta, envío de mensajes desde un contacto conocido y pedido de dinero o de datos sensibles.
Cómo opera la maniobra
El texto original describe un procedimiento que comienza en la opción “Cambiar número” dentro de los ajustes de WhatsApp. Según esa secuencia, los autores ingresan el número de la víctima y el propio, luego provocan el envío de un código de verificación. Después llaman con un pretexto vinculado a ANSES o a la empresa de telefonía para intentar que la persona entregue ese código. Si lo consiguen, la cuenta queda bajo control de terceros y se utiliza para escribir a los contactos con pedidos urgentes de dinero.
La repetición de esta modalidad muestra que el problema no se limita a un caso aislado, sino a un mecanismo de fraude digital que aprovecha la confianza entre contactos. En términos prácticos, el daño inmediato no es solo la pérdida de acceso a la cuenta, sino también la posibilidad de que el mensaje fraudulento circule con apariencia de legitimidad. En ese marco, la verificación en dos pasos aparece como una medida preventiva relevante para reducir el riesgo de toma de control de la cuenta.
El episodio con Toranzo deja como variable inmediata la revisión de los accesos y la alerta a los contactos para evitar nuevas transferencias o respuestas a mensajes apócrifos. Mientras tanto, el antecedente de 2022 confirma que en San Juan persiste una modalidad de estafa que se apoya en el mismo método y en la urgencia económica de las víctimas potenciales.




