Un comerciante de Santa Lucía fue víctima de un violento asalto en su local de chacinados, un hecho que no solo provocó pérdidas materiales sino que además volvió a exponer la vulnerabilidad de los comercios de la zona frente a este tipo de ataques. Durante el robo, los delincuentes lo maniataron y se llevaron dinero, balanzas y una importante cantidad de productos cárnicos.
De acuerdo con lo informado por el fiscal Oscar Gilardi, en diálogo con Radio Mil20, el episodio ocurrió durante la tarde, en horario comercial. Los autores ingresaron al negocio simulando interés por distintos productos y, cuando el propietario se dirigió hacia el fondo del local, le exigieron dinero bajo el argumento de un supuesto seguro. La maniobra derivó luego en violencia física y en la inmovilización de la víctima.
El botín incluyó alrededor de 70 mil pesos, balanzas y mercadería, elementos cuyo valor resulta significativo para la actividad del comercio. Más allá de la pérdida inmediata, el hecho dejó consecuencias concretas para la continuidad del trabajo cotidiano y abrió una línea de investigación que permitió avanzar sobre un sospechoso.
A partir de la pesquisa, se realizaron allanamientos vinculados con el caso. Según explicó Gilardi, los investigadores manejaban la hipótesis de que el vehículo utilizado en el robo habría intervenido antes en otro hecho delictivo. En uno de los procedimientos, los efectivos hallaron productos que pertenecerían al local de chacinados y secuestraron el automóvil presuntamente empleado por los autores.
Este lunes por la mañana, el detenido fue llevado a la audiencia correspondiente y la Justicia resolvió dictarle dos meses de prisión preventiva. El fiscal indicó que el sospechoso no registra antecedentes en San Juan, aunque la información reunida apunta a que sería oriundo de Buenos Aires. Por ese motivo, se aguarda la respuesta de esa jurisdicción para establecer si posee antecedentes penales.
La causa, sin embargo, no se agota en esa detención. Gilardi confirmó que el sospechoso no habría actuado solo y que la investigación sigue orientada a identificar a otras personas que habrían participado del robo. En ese marco, los registros de cámaras de seguridad de la zona aparecen como una herramienta clave para reconstruir la mecánica del hecho y determinar responsabilidades.
La pesquisa permanece en manos de la UFI de Delitos contra la Propiedad, mientras la Justicia intenta establecer la totalidad de los involucrados y dar respuesta a un episodio que combinó violencia, planificación y un impacto directo sobre la actividad comercial de Santa Lucía.




