La inquietud por la inseguridad volvió a instalarse con fuerza en Marquesado, donde vecinos se movilizaron para exigir mayor presencia estatal y respuestas frente a una serie de robos que, según denunciaron, se repiten con frecuencia y alcanzan tanto a viviendas como a instituciones de la zona.
Una de las residentes, Rosa Ordínez, sostuvo que los hechos delictivos ocurren prácticamente todos los días, sobre todo en el sector ubicado desde avenida Libertador hacia el sur. En ese marco, enumeró algunos de los elementos sustraídos en distintos episodios: una puerta de hierro con su marco, una cafetera, televisores y herramientas.
La vecina también puso el foco en la respuesta posterior a las denuncias y cuestionó la demora en las actuaciones. Según relató, en algunos casos los habitantes aportaron fotografías a la Policía, que luego fueron elevadas a la Fiscalía, pero los allanamientos se concretaron varios días después.
Además, expresó su malestar por la situación de las personas detenidas y afirmó: “la Policía hace su trabajo, los detiene y al otro día están en la calle”. El planteo deja en evidencia una percepción extendida entre los vecinos: la sensación de que el esfuerzo policial no se traduce en una respuesta judicial capaz de desactivar la reiteración de los hechos.
La protesta también contó con la presencia del padre Emiliano, sacerdote de la parroquia local, quien señaló que la iglesia y la casa parroquial sufrieron numerosos robos durante los seis años que lleva en la zona. De acuerdo con su testimonio, los delincuentes ingresan al menos cuatro veces por año y, en distintos episodios, se llevaron incluso una computadora.
Su participación en la movilización buscó reforzar el reclamo de los vecinos y visibilizar que la inseguridad no solo impacta en los hogares, sino también en espacios comunitarios que cumplen un rol central en la vida barrial. El sacerdote admitió que cortar una calle puede generar molestias, pero lo consideró un recurso para llamar la atención de las autoridades.
Durante la manifestación, los vecinos remarcaron además el contraste entre la situación actual y la historia de Marquesado. Rosa Ordíñez recordó que su familia vive en la zona desde 1912 y aseguró que durante décadas el lugar se caracterizó por la tranquilidad. “Acá dormíamos con las puertas abiertas. Nunca hemos tenido problemas”, relató.
El reclamo dejó planteada una demanda concreta: mayor presencia, respuestas más rápidas ante las denuncias y medidas efectivas para frenar una dinámica delictiva que, según los propios vecinos, alteró de manera profunda la vida cotidiana del barrio.




