El caso judicial por la muerte de una beba en Ullum sumó en las últimas horas una confirmación central: el cotejo de ADN entre la madre denunciante y los restos de la recién nacida dio positivo. La prueba genética, que compara material biológico para establecer parentesco, acreditó el vínculo materno y descartó que la niña haya sido cambiada por otra en el centro de salud.
La sospecha de la mujer se originó en una coincidencia registrada durante la internación, cuando otra paciente con su mismo apellido también dio a luz en el mismo establecimiento. Ese dato alimentó la posibilidad de una confusión en los procedimientos médicos y llevó a pedir medidas de verificación sobre la identidad de la recién nacida.
Intervención fiscal El Ministerio Público Fiscal autorizó la extracción de muestras genéticas al ordenar la exhumación del cuerpo, una medida dispuesta por los fiscales Sebastián Gómez y Agostina Pérez, de la UFI Delitos Especiales. Esa fiscalía interviene en investigaciones de alta complejidad y ahora mantiene la causa centrada en la atención brindada durante el parto.
La exhumación había sido solicitada, además, para realizar estudios histopatológicos, es decir, análisis de tejidos, y pericias forenses orientadas a precisar la causa de muerte. Con el resultado de ADN ya incorporado al expediente, la línea de investigación se concentra en determinar si existió impericia, imprudencia o negligencia de los profesionales que participaron del procedimiento.
Próximas medidas Fuentes del caso señalaron que la etapa que sigue demandará tiempo, porque implica revisar historias clínicas, tomar testimonios del personal de salud y aguardar los estudios anatomopatológicos, que analizan las causas del deceso a partir del cuerpo. Esos informes serán los que permitan establecer si hubo o no responsabilidad penal en la atención médica del parto.




