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martes 19 enero 2021
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CARLOS Y NORMA

NO HAY VIRUS QUE PUEDA CON EL AMOR

La vida nos puso pruebas en este 2020, con muchas malas y muy pocas buenas. Se va el año y en medio quedan historias que invitan a creer y generar esperanzas de cara al 2021.

Hace quince días, Carlos lo habló con sus hijos y les pidió un favor. Norma esperaba sentada en la cabecera de una mesa. El portón se abrió y unos mariachis empezaron a cantar.

Al frente de ellos venía Carlos con su sombrero, cantando las mañanitas y con una sonrisa que hizo lagrimear a la dama.

El inicio de una gran historia de amor fue el 25 de enero de 1969 entre Carlos y Norma

El beso selló la sorpresa, la que preparó el jefe de la familia Gonzalez Barrionuevo. El 25 de enero cumplirán 52 años de casados. Él no quiso esperar, sabe que después de este año difícil lo mejor es disfrutar el ahora y era una deuda pendiente que tenía con su gran amor.

Carlos conoció a Norma en un casamiento y cuando ella lo cuenta una sonrisa se le genera. “Él fue con su novia y un amigo, me vio a mí y se puso a bailar conmigo. Después de la fiesta él se volvió con su novia y yo me volví a casa sabiendo que había encontrado al amor de mi vida. A los 2 años ya estábamos casados” cuenta la jubilada docente.

Esta historia tuvo alegrías y tristezas a lo largo de las cinco décadas, pero este 2020 que se va fue un resumen de la vida. “Quedamos encerrados porque tengo problemas de presión. En septiembre me dio una neumonía. Fui al Hospital para un control y me internaron en el área COVID por tres días hasta que me dieron el resultado del hisopado. Fue negativo pero la pase mal, solo pensé que no la contaba. Allí entendí que la vida la tenemos que disfrutar y como no sé si mañana estaremos, quiero vivir el hoy con mi amada. No sé si llegue para el nuevo aniversario” cuenta entre sonrisas Carlos.

Los comienzos fueron venturosos y con un trabajo muy bueno lograron levantar un negocio que funcionaba muy bien en Chimbas: Rodrigas. Sin embargo la crisis de los 70 lo castigó mal.

“Nos quedamos sin nada. Una mesa, cuatro sillas y lo puesto. Mi hijo mayor se quedó descalzo y tuvimos que pedirle a una amiga que tenía zapatería que nos fiara unas alpargatas”, la voz se le quiebra a Norma y al mirar a Carlos su cabeza gacha es una clara señal de un mal recuerdo.

Las deudas y los problemas los pusieron contra las cuerdas. Carlos estuvo a punto de tomar una decisión equivocada.

“Estábamos mal y nos invitaron a una celebración de una iglesia evangélica. Ya habíamos probado de todo. Ese domingo fue especial y el lunes cuando me levanté supe que todo cambiaría. Fui al Ministerio de Educación y en el ascensor me encontré con un tío, él me hizo dar un cargo. El martes empecé a dar clases y tuve que pedir prestado ropa para ir a la escuela” remarca Norma que anticipa que no fue todo.

Con lágrimas en los ojos y la voz quebrada por la emoción Carlos cuenta que ese mediodía de lunes una ambulancia lo vino a buscar a su casa. No le dijeron nada, salvo que se tenía que subir. Cuando llegaron a destino lo bajaron y lo presentaron ante el jefe de personal del Hospital.

“Me dijeron usted mañana empieza como auxiliar y allí pase 20 años trabajando hasta que me jubilé”.

Carlos y Norma son padres de Sandra (arquitecta), Carlos (Ingeniero civil) Beatriz (Docente), Gloria (Docente) Fernando (Sargento del Ejército) y Sara (Docente) además se encargaron de criar a Daniel, quien era el hermano menor de Carlos .

Hoy esta familia está repartida por el país y la provincia. Los hijos han dejado 14 nietos, 1 nieta y 1 bisnieta. Este año no se pudo juntar a toda la familia porque la pandemia los puso en jaque.

La vida los puso a prueba en infinidad de oportunidades a Carlos y Norma. Siempre salieron adelante con algo que hoy falta, que no sobra en ningún lado y que cuesta cultivar: la comprensión y el respeto.

“Nunca tuvimos una discusión, pudimos no estar de acuerdo en algunas cosas, pero siempre nos respetamos. Nos respaldamos en Cristo y salimos adelante. Hoy estamos acá, con casi 52 años de casados y un par más que nos conocemos. Pasamos de todas, este 2020 fue una sola más. Todo pasa más rápido si sabemos amar y somos capaces de creer en eso”, sus palabras que suenan más a un pastor evangélico, son parte de su historia de vida.

No hay inventos y lo de ellos seguramente será como las de cientos de historias de matrimonios de varias décadas y que reflejan lo mismo.

Se va el 2020, año para el olvido. Año de pérdidas. Año de muchas amarguras. Pero acá estamos, como esa pareja de Carlos y Norma que siguen adelante y que vencieron al coronavirus y a la adversidad con un arma muy poderosa llamada amor.

 

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