Netflix estrenó la miniserie sobre Nisman

1 de Enero de 2020

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En “Nisman: el fiscal, la Presidenta y el espía”, el realizador Justin Webster compactó más de mil horas de material en seis episodios que intentan abordar todos los ángulos del caso. Homicidio y suicidio son interrogantes que se plantean los realizadores que no salieron a buscar pruebas ni buscan emitir un dictamen definitivo, al cual la justicia nunca pudo arribar hasta ahora.

“Un fiscal fue hallado muerto a horas de prestar declaración. Parece sacado de una novela de espías. Es una historia increíble”. Las palabras de una conductora de la CNN estadounidense refieren al hecho por el cual Alberto Nisman ocupa el centro de la agenda desde las primeras horas del 19 de enero de 2015.

Su defunción supuso –supone– un cimbronazo político en la Argentina y alentó teorías conspiranoicas que servirían para una temporada de Homeland. Algo parecido habrá pensado Justin Webster pero el realizador británico decidió, fiel a su trayectoria, retratar el caso apegándose al género de “no ficción cinematográfica”.

El resultado es Nisman: el fiscal, la Presidenta y el espía, de NetflixUn tríptico informativo que sacude por la potencia del caso, la variedad de las fuentes y sus derivaciones, junto con el tratamiento del agitado contexto argentino. Sus seis episodios de una hora fueron dispuestos el 1° de enero en la plataforma on demand. E

l estreno, a punto de cumplirse un lustro del deceso de Nisman, por otra parte, coincide con el renovado impulso del caso a raíz de los cuestionamientos al peritaje realizado por la Gendarmería en 2017.

Otro de los aspectos destacados de la miniserie es el relevamiento internacional de la causa AMIA, junto con la contribución de testimonios extranjeros. Si el fiscal está inexorablemente conectado a la causa AMIA, el atentado terrorista a la mutual es ubicado en el centro de maquinaciones globales donde son más evidentes los intereses que las pruebas fehacientes.

Irán, Hezbollah, Jerusalén, Washington, Buenos Aires: la miniserie trabaja sobre estas coordenadas con fruición. Además del ya mencionado Filkins, las otras voces que resaltan son las de Ross Newland -delegado de la CIA en Buenos Aires a fines de los ’90- y James Bernazzani –agente del FBI que siguió de cerca la causa-. Ambos creen que la investigación del ataque terrorista estuvo manoseada desde sus primeros días.