Un hombre perdió el control de un auto eléctrico que había subido a probar en una concesionaria del centro porteño y rompió la vidriera del local. El vehículo atravesó el frente del comercio y terminó sobre la vereda.
Un árbol ubicado en ese sector frenó su avance y evitó que el episodio tuviera consecuencias más graves. Según el relato del hecho, el hombre se había acercado al comercio para conocer los modelos eléctricos y pidió probar uno.
Durante la maniobra, perdió el control del vehículo y terminó contra el vidrio del frente del negocio. En el lugar había dos empleados, que reaccionaron con sorpresa ante lo ocurrido.
La secuencia dejó en evidencia el riesgo que puede generar una pérdida de control en un espacio de circulación reducida, como la salida de una concesionaria hacia la vereda. En este caso, la presencia del árbol funcionó como una barrera física que detuvo el avance del auto.
El episodio ocurrió en una zona céntrica, con tránsito peatonal y comercial, por lo que el desenlace evitó una situación de mayor alcance. No se informaron, en el material original, datos sobre personas lesionadas ni sobre la magnitud de los daños materiales.




