El análisis publicado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado en base a los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, traza un diagnóstico crítico sobre la situación ocupacional en la Argentina al segundo trimestre de 2026. De acuerdo con el estudio, el escenario se caracteriza por la consolidación en el alza de la desocupación, un incremento de la precariedad laboral y una mayor presión global sobre el mercado de trabajo.
Si bien la tasa de actividad se ubicó en 48,9% (un aumento de 0,7 puntos porcentuales respecto al mismo trimestre de 2025) y la tasa de empleo registró un leve ascenso al 45,0% (+0,5 p.p.), estos guarismos no responden a un ciclo de expansión económica, sino a una mayor necesidad de las personas de volcarse a buscar ingresos. En términos absolutos, mientras la Población Económicamente Activa (PEA) incorporó a 338 mil personas, la economía generó 265 mil puestos, lo que dejó un saldo de 73 mil nuevos desocupados en la comparación interanual. Con esto, la tasa de desocupación alcanzó el 7,9% (frente al 7,6% de 2025), afectando a 1.793.000 personas.
Del puesto asalariado al "emprendedurismo de supervivencia"
El informe pone especial foco en la sustitución de empleos privados de calidad por formas de trabajo independiente desprotegidas. La dinámica observada entre noviembre de 2023 y junio de 2026 expone la pérdida de 245.664 empleos privados registrados (-3,9%), fenómeno que fue contrapesado de manera parcial por 169.026 altas en el régimen de monotributo (+8,3%).
Para el CEPA, este aumento de los trabajadores independientes no debe interpretarse como un auge del espíritu emprendedor, sino como un emprendedurismo de supervivencia. Ante la caída de la actividad y la contracción del sector formal, el monotributo funciona como un canal para complementar ingresos o subsanar la pérdida del puesto de trabajo anterior. Este movimiento se refleja estructuralmente en el crecimiento del cuentapropismo (+3 p.p.).
Avance del trabajo no registrado y pérdida de aportes jubilatorios
Al analizar la calidad del empleo a través del acceso a derechos previsionales, el estudio revela un deterioro directo en las condiciones de los asalariados:- Trabajadores con descuento jubilatorio (registrados): Representaron el 19,7% de la población total en el segundo trimestre de 2026, lo que implica una reducción de 0,3 p.p. interanual (-0,7%), pasando de 5.981.800 a 5.941.126 personas.
- Trabajadores sin descuento jubilatorio (no registrados): Alcanzaron el 12,3% de la población total, con un incremento de 0,2 p.p. (+2,5% interanual), ascendiendo de 3.618.989 a 3.709.434 personas.
Estos datos confirman un proceso de destrucción neta de empleo asalariado protegido y su sustitución por tareas no registradas y precarizadas.
Plataformas digitales: "autonomización ficticia" y amortiguación del desempleo
El trabajo aborda además el rol de las economías de plataformas (aplicaciones de entrega y transporte) y las distorsiones que provocan en la medición del desempleo.
Dado que la metodología de la EPH considera como "ocupada" a cualquier persona que haya trabajado al menos una hora en la semana de referencia, las aplicaciones actúan como un mecanismo de contención estadística:
- Efecto amortiguador: Ante la pérdida del empleo asalariado, la rápida inserción en aplicaciones ofrece un "rebusque" inmediato que evita que el trabajador compute técnicamente como desocupado, permaneciendo en las cifras como cuenta propia.
- Subocupación e hipersubordinación: Un 13% de los trabajadores de plataformas realiza jornadas de entre 0 y 24 horas semanales. Según el CEPA, detrás de una narrativa de autonomía se esconde una hipersubordinación algorítmica que permite a las empresas operar sin asumir responsabilidades patronales, trasladando la incertidumbre al trabajador bajo una "autonomización ficticia".
Aumento de la presión laboral
La combinación de un mercado formal que se contrae, la proliferación del monotributo de subsistencia y la expansión de la informalidad explican el incremento de la presión global sobre el mercado de trabajo, que alcanzó al 32,2% de la población (+0,6% respecto a 2025). El informe concluye que la evolución del empleo en Argentina no muestra dinamismo, sino una fragilización estructural de las relaciones laborales




