El martes pasado, cámaras de seguridad de Temperley registraron a un adolescente que se acercó a una gata en la vía pública, la acarició y luego le pisó la cabeza antes de seguir caminando. Las imágenes se difundieron en redes sociales y permitieron identificar al joven, aunque también generaron una confusión inicial que derivó en mensajes de odio y amenazas contra una familia equivocada.
El adolescente iba vestido con el uniforme escolar de un establecimiento privado. Según el material difundido, el caso derivó en la verificación de su domicilio y en un escrache realizado por un grupo de defensores de los derechos de los animales. La intervención se concretó con pintadas en el frente de la vivienda, ubicada sobre la calle Portela, en Lomas de Zamora.
Las pintadas y el reclamo
En las paredes de la casa quedaron frases como “La educación viene desde casa”, “no al maltrato animal” y otras con insultos, escritas con aerosol rojo. En un video difundido por los activistas, también se lee: “Acá vive el pendejo hdp que le pisó la cabeza a la gatita… Vinimos a hacerle una visita… Con los animales no”. El episodio expuso la reacción social frente al hecho, pero también dejó planteada la necesidad de distinguir entre la agresión registrada y las respuestas posteriores, que incluyeron expresiones de hostigamiento.
Intervención judicial
De acuerdo con el material original, el adolescente sería alumno regular del nivel secundario del Colegio San Francisco Javier. El caso por la agresión a la gata fue denunciado ante la UFI 7 de Lomas de Zamora, a cargo de la fiscal Andrea Rodríguez Bagnara. No se informaron en el texto otras medidas procesales ni una imputación formal, por lo que la intervención judicial queda limitada, por ahora, a la presentación denunciada.
El expediente deberá precisar las circunstancias del hecho, la eventual responsabilidad del adolescente y las medidas que adopte la fiscalía. En paralelo, el registro audiovisual ya circula como prueba central del episodio y como origen de la reacción pública posterior. La situación queda ahora bajo la órbita de la UFI 7, que deberá determinar los pasos siguientes en el marco de la investigación.




